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Otras opiniones

Los regalitos explosivos del gran conducator a Mariano

Abril 27, 2010

Entramos ya en la recta final de la mamandurria Zapatero. ¡Esto no da más de si! La historia le sacará la piel a tiras si es que siquiera le dedica tres palabra para decir aquello del “octonato negro”.

Pero es un hecho cierto que si Mariano Rajoy llega a la Moncloa no será precisamente por la ayuda de José María Aznar y sus cuates. En realidad, el gallego se debe preguntar por qué y para qué le nombró. No se entiende.

Si se observa con atención, tras el 14-M del 2004, el gran conducator no ha hecho otra cosa que echar arena en el engranaje bien directamente bien a través algunos de sus deudos que no han parado de intoxicar, conspirar jugar a liberalitos, que es al fin y a la postre lo único que han demostrado saber hacer.

Aragonés, Carlos, el maridito de Lucía Fígar (de la que el Ángel Gabilondo y los rectores madrileños consideran poquita cosa para tamaño empeño), la amiga del impoluto Eduardo Zaplana; eterno personaje siniestro político desde que se amantó en las ubres de Antonio Fontán y sirvió como archivero en el Ya de Ramón Pi. Luego vino el “caso Naseiro”….

Se aprovechan del carácter de Rajoy

Hace unos días tuve ocasión de charlar con Mariano Rajoy a propósito de uno de esos encuentros en los tanatorios.

Mariano, nunca pensé que tuvieras tanto aguante!…De verdad, nunca lo imaginé…

-Sí, la verdad, es que me han dado bastante duro… ¡Pero, chico, aquí estoy y no me voy a volver loco!

Si Rajoy fuera peor persona habría hecho tabla rasa de lo heredado en “genovatrece”. Aznar le dejó aquello lleno de minas, bastante inoperantes, pero letales a la hora de la conspiración y el enredo.

Aznar nunca lo permitió. Les puso a todos mirando a Coria.

Todo eso no cambiará hasta que el PP vuelva al poder nacional. O sí, si Mariano se percata de que se juega la partida de su vida

Lo de Doña Emilia

Es gallega, se llama Emilia pero no le llega a Pardo Bazán ni a las enaguas. ¡Manda carallo!

La presidenta del Tribunal Constitucional pidiendo respeto para la institución que preside. Pero si son ellos los que despellejan al intérprete de la Constitución.

Lo que es intolerable, muñeca, es lo vuestro. Cobrando los sueldos más altos de todo el Estado y tocándoos los redaños día sí y día también; ofreciendo un espectáculo lamentable, obsceno donde ni siquiera sois capaces de ofrecer una sentencia justa y constitucional a tenor de la Carta Magna. ¡Sois políticos! No sois magistrados.

Emilia llegaste a ese puesto, que obviamente te queda grande, por el dedo político no por tus méritos académicos ni intelectuales. Deberías haber dimitido cuando te pillaron aconsejando a una asesina o presunta o lo que sea. No tendrías un pase en Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o Alemania.

¿Tú pides respeto cuando ni siquiera podéis justificar con vuestro trabajo el enorme sueldo que cobráis y otras prebendas gracias a las aportaciones de los ciudadanos, incluso de los que están en paro?

María Emilia, váyase. Vete ya.

Graciano Palomo es periodista, analista político y editor de Ibercampus.es