Menú Portada
Otras opiniones

Los preservativos del Príncipe

Septiembre 1, 2009

Es lo que nos faltaba. Los miembros de nuestra Familia Real se nos ponen bravucones, a pesar de que el ambicioso presupuesto anual les debiera impedir levantar el dedo para chistar. La realidad supera a la ficción. Los últimos han sido los Urdangarín que ahora piden clemencia y exigen que los medios de comunicación difuminen, borren u oculten las caras de los hijos pródigos que viven a cuerpo de rey. En su nueva y rimbombante vida americana, la Infanta del melenón rubio quiere que los cuasi albinos retoños pasen desapercibidos ante cámaras y flashes. De repente quiere desterrarlos al ostracismo mediático para evitar males mayores. Es absurdo, incluso en estos tiempos en los que acechan secuestradores en busca de dinero rápido. Hiere, cuanto menos, que esa familia que disfruta de los privilegios que provienen de polvorientas coronas y tiaras de sucios diamantes tengan, si acaso, el atrevimiento de solicitar medidas únicamente válidas en anónimos sedientos de mantener intacta su privacidad. Es fácil, pero repulsivo, ese doble rasero con el que últimamente miden su basto poder ante los medios de comunicación. Ya ocurrió con la hermana desgreñada de Letizia Ortiz y ahora son los de la sangre azul los que recuperan las leyes hitlerianas. No es posible pretender disfrutar de las facilidades económicas y sociales de las que presumen y luego prohibir que conozcamos las caras –por muy menores que sean- de quienes arramblan con nuestros céntimos para vestir ropajes de precios astronómicos y lucir las últimas sandalias no sólo en actos protocolarios, sino también en asuntos privados de los que también deberíamos ser informados.
 
Todavía no entiendo el motivo por el que la Casa Real no hace público anualmente un desglose detallado de los gastos obligatorios y de los que se podrían prescindir ahora que media España anda con la soga al cuello. Ni siquiera parecen tener la amabilidad, quizás falsa cortesía, de contarnos en qué se funden nuestro dinero. Me gustaría saber cuántos euros gasta la Princesa Letizia en bragas de colores, tangas y sujetadores de tiras invisibles o si el Príncipe Felipe invierte mucho en preservativos. Aunque, bien mirado, mejor que el de los ojos azules zarandee su billetera para comprar profilácticos antes que volver a ver al Monarca -ahora barbudo- anunciando un nuevo bombo…

Saúl Ortíz es periodista y novelista