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No me moverán

Los Poncios

Noviembre 14, 2011

Para la historia el nombre de Poncio Pilatos ha quedado como sinónimo de Gobernador Delegado en una provincia. Persona que se envía a un territorio para imponer la paz y recaudar impuestos en nombre del poder central. Mi mentor político, Emilio Attart, que fue presidente de la Comisión Constitucional durante la discusión de nuestra Carta Magna en la legislatura constituyente, llamaba así al Gobernador provincial de aquella época, el Sr. Pérez Olea. Emilio me decía, por ejemplo: “Vamos a ver al Poncio“.

Pues bien, acaban de aparecer dos nuevos Poncios en Europa. El de Grecia se llama Papademus y el de Italia parece que se llamará Monti. Los dos han hecho sus armas políticas en el poder central, el uno como vicepresidente del BCE y el otro como comisario de la Comisión Europea. También ocurría así en el imperio romano: había que tener sólidas relaciones en Roma para adquirir esa situación. Incluso en situaciones más complejas, como ser nombrado Rey. Herodes, el tretarca contemporáneo a Pilatos, se educó en su juventud en Roma, donde hizo las relaciones que le facilitaron la corona sobre los judíos, siendo él mismo idumeo.

Un trabajo nada fácil

Lo paradójico es que sea Italia, la creadora del concepto, quien va a recibir esa medicina. Se puede decir que el Gobernador Romano era impuesto, pero los conocedores de la historia y el poder saben que un Gobernador es impuesto al principio; luego tiene que ganarse el puesto ante sus súbditos. Así va a suceder con los nuevos Poncios Europeos. Tendrán que demostrar que son eficaces y eficientes para mantenerse en el poder. Demostrarlo ante sus conciudadanos y ante el poder central europeo y los mercados. Su trabajo no será nada fácil.

Hay quienes están en contra de esos Poncios a los que llaman despectivamente Tecnócratas. Les niegan la legitimidad democrática, al no haber sido elegidos de manera directa. Esos críticos olvidan dos cosas: a) han sido ratificados por órganos elegidos, por los parlamentos respectivos; b) su llegada se debe a la incapacidad de los Gobiernos de conducir con sensatez la economía de sus países. La causa de la existencia de un Poncio no es el afán intervencionista de la UE, sino la ineficacia de los anteriores gestores.

Todo pueblo tiene el Gobierno que se merece

Dicho de otra forma, esa forma de Gobierno la han fabricado los políticos no sabiendo gobernar, anteponiendo sus intereses electorales, de partido y personales a los generales del país, evitando decir la verdad a sus conciudadanos y dando ´pan et cirquensis´ para salir elegidos a costa de las arcas públicas. Además, lo han hecho ante la parsimonia de sus conciudadanos. Ya lo dice el aforismo: todo pueblo tiene el Gobierno que se merece.

En suma, si los políticos no quieren ser sustituidos por Poncios, ya saben: tienen que gobernar de verdad, ser rigurosos y pensar en el bien común por encima de sus intereses particulares. Aunque les parezca impopular.

 

J. R. Pin Arboledas

Profesor del IESE. Titular de la Cátedra de Gobierno y liderazgo en la Administración Pública