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Otras opiniones

Los políticos y el ¡Hola!

Julio 21, 2010

Me ha extrañado, la verdad sea escrita, que en el funeral por mi paisano Eduardo Sánchez Junco -¡Sic transit gloria mundi!- sólo estuviera presente José Maria Aznar y luego un pequeño grupo de políticos de tercera división.

Rodeado de pequeños sacos de aspirantes a famosas en Vanity Fair, el ex presidente agradecía de esta forma la inestimable ayuda que hizo el editor palentino a su familia durante tantos años, en especial a Don Agag y a Doña Botella. ¡Lo comido por lo servido, primos!, que diría el clásico.

Sanchez-Junco no era un periodista “estrictu sensu”. Era un gran negociante del papel couché, de la gente bien vestida (lo de guapa es otra cosa), un multimillonario hecho sobre recortes, que ponía a los ojos de algunos poderosos como ellos querían verse. Lo respeto. Pero un periodista es alguien que actúa como contrapoder, que organiza orgías de verdad y que nada le importa el oropel ni el qué dirán.

Naturalmente que Hola es un medio interesante –relativo pero interesante-, desde el punto de vista político para sus actores. Pero nada es ya lo que era en este asunto de la comunicación. Con decir, que sacó en portada a Juan Villalonga, uno de los personajes más obscenos de la vida económica está todo dicho.

El primero que utilizó a este portaestandarte del glamour hispano fue Adolfo Suarez en sus buenos años de la Transición y posteriormente Aznar&Botella, a la que Sánchez-Junco le puso el fotógrafo que estaba destinado a la Reina. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

El ejemplo se extiende

Don Eduardo no se ha llevado al otro mundo el inmenso imperio acumulado por sus padres y por el mismo. Ni la finca de El Retortillo. Por eso le interesa más la “influencia” que el dinero. Alguien dirá y con razón que ya lo tenía.

Lo que me preocupa de este asunto es que de forma subliminal hay muchos periodistas ¡Hola! tanto en las áreas económicos como políticas. Esto es, que en lugar de describir la realidad se atienda más los intereses de los protagonistas.

Además de las “trincheras”, cosa harto evidente, lo que está en cuestión ahora mismo en el periodismo español es precisamente que en un medio concreto un lector, oyente o televidente se pueda enterar de verdad de lo que acontece.

Si eres de Zapatero el mundo hispánico es de color ¡Hola! y si eres de Rajoy, viceversa.

Y miren ustedes, Preylers, GarciasObregones, Duvales, Lequios, Villalongas y Botellas hay para dar y tomar en la vida pública española.

Quizá Sánchez-Junco, desde su destino final, esté lamentándose ahora de haber atendido sólo a un cielo azul, en efecto, pero fatuo, ficticio y empalagoso.

El mundo, querido Eduardo, no es así. Es gris.
¡Que Dios te lleve en la palma de su mano!
 

Graciano Palomo es periodista, analista político y Editor de Ibercampus.es