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¡Qué fuerte!

Los pechos de San Fermín

Julio 18, 2013

Hace ya cinco días que acabó San Fermín y los pamploneses ya están contando los días para el chupinazo del año que viene. Una de las fiestas más internacionales, si no la más, que hace famosa a España por su juerga, alcohol y desmadre, además de por sus encierros. Pamplona se convierte desde el 6 de julio, con su chupinazo, en un hervidero de razas, religiones, nacionalidades y alcohol, mucho alcohol. Sus encierros han hecho famosa a Pamplona y a España entera en el resto del mundo pero, como todo, tiene sus consecuencias, buenas y malas. Lo bueno: la fiesta, la tradición, la cultura, la repercusión y el negocio de esos días para Pamplona y alrededores. Pamplona y San Fermín es mucho más de lo que vemos en la tele. Hay pamploneses que viven la fiesta desde el respeto y con el sentimiento más profundo que implica ser de allí y sentir el fervor hacia su patrón. ¿Lo malo?, el resto: el desmadre, las borracheras, los accidentes y la imagen. He estado en Pamplona en San Fermín y lo que allí he visto no lo he visto en mi vida en ningún otro sitio del mundo: gente desmadrada, calles pestilentes a orín y alcohol recalentado y llenas de basura hasta hacer casi imposible su tránsito, borrachos y más borrachos.

Acoso a las mujeres

No lo pasé bien, incluso me sentí acosada por esos borrachos al borde del coma etílico que acosan a las mujeres como si fuéramos las vacas que sueltan en la plaza después del encierro. No se cómo se sentirán esas chicas que salen todos los años en fotos con los pechos al aire y manoseadas por todos los hombres que están alrededor, pero es asqueroso y vomitivo. Ellas, seguramente, no se enteren de nada porque la cara que tienen refleja perfectamente que su estado es igual de etílico que el de los que las rodean y soban. Consentido o no, tienen toda la pinta de no saber lo que están haciendo por culpa del alcohol.

¿Acoso, consentimiento? Ha habido denuncias por agresiones sexuales y muchas críticas a la fiesta por sexista. La verdad es que esto sólo son hechos puntuales y aislados que ocurren año tras año pero a mí, lo que me da cada vez que veo este tipo imágenes es asco y vergüenza. Se me revuelven las tripas al ver a una pobre borracha encima de los hombros de un tío y el resto de borrachos tocándole las tetas a la chica ¡cómo si en la vida hubieran visto ni tocado unas!. Las caras sonrientes y lascivas de esos tipos alucinados por ver y tocar una teta es deplorable y refleja el instinto más bajo del ser humano. Realmente esta situación me da asco. Y que no me digan que qué pasaría si fuera al contrario, ¿se formaría el mismo escándalo y revuelo? Esto no me vale porque, a día de hoy, todavía no he visto en estas fiestas un hombre con el pene fuera y cincuenta mujeres alrededor borrachas agarrándoselo. Pero el hombre, como animal que es, siempre se seguirá emocionando al ver una teta o un culo, aunque haya visto millones, porque somos así de simples. La verdad, es deplorable.

Rosana Güiza Alcaide