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El mayordomo

Los Hombres Mejor Vestidos del 2011

Agosto 31, 2011

Como todos los años por estas fechas la revista Vanity Fair publica la tan esperada por algunos lista de los hombres más elegantes del año 2011. Y como también todos los años dicha lista no deja de sorprendernos a más de uno. 

Dicho esto, es de justicia admitir que en esta ocasión el jurado ha afilado más su puntería que en ediciones pasadas. Seguramente el jurado de esta edición de 2011 haya tenido en cuenta lo debilitado que ya está nuestro corazón a tenor de lo que le toca enfrentarse en este clima de inestabilidad y haya preferido dejar de lado nombres que como el Barack Obama, David Mayer de Rothschild o el de Jacobo Fitz-James no hacían otra cosa que ponerlo a prueba continuamente. 

Algo sorprendente de esta lista es el hecho de que un año puedas aparecer como el hombre mejor vestido del mundo y al año siguiente no hacerlo ni siquiera en el último puesto. También suele ser frecuente ser un desconocido para la revista un año y de repente aparecer en dicha lista como uno de los hombres más elegantes del planeta. Sorprendente, ¿verdad? 

Este año el tribunal que enjuició la mayor o menor elegancia de los escogidos, estaba compuesto por Nieves Álvarez, modelo, Elena Benarroch, diseñadora, Lourdes Garzón, directora de Vanity Fair, Stuart Vevers, director creativo de Loewe, Elena Foster, señora de Norman Foster, Jaime de Marichalar, Consejero de Louis Vuitton y Derek Lam, director creativo de Tod´s. 

Como acabamos de apuntar, en esta edición de los hombres más elegantes del 2011, Vanity Fair ha afinado más el tiro al acertar con alguno de los escogidos que se citan a continuación. 

Lapo Elkann, el nieto de quien fuera uno de los dandis más elegantes del mundo, Gianni Agnelli, ha sido elegido como el caballero mejor vestido del 2011. Si bien su a veces exagerada manera de vestir o esa frecuente e incomprensible manera de llamar la atención lo sitúan lejos de poder ser considerado como el caballero mejor vestido del 2011, debemos admitir que se agradece el que alguien de vez en cuando se aleje con cierta elegancia de la uniformidad reinante de estos tiempos. 

Ese estilo extremista tan italiano de Lapo Elkann se tiene que valer, como seguramente no pudiese ser de otra manera, de la tijera de sastres milaneses, como Caraceni o Ricci, que entienden como nadie esa forma de vestir tan particular. 

Colin Firth, es uno de esos recién llegados a la lista del que no sabíamos de su existencia, al menos en lo que a referente en el vestir se refiere, hasta esta edición de 2011. Antes de entrar en cualquier tipo de valoraciones sobre su manera de vestir es importante apuntar que carece de mérito aparecer en una película vestido elegantemente cuando han sido los profesionales los que han escogido su atuendo. 

Por el contrario, el verdadero valor recae en hacerlo lejos de las cámaras y de los estilistas. Con esto no queremos quitar importancia al impoluto vestuario que lució Colin Firth en “El Discurso del Rey”; vestuario que convierte a esta película en una obra de culto que todo amante de la moda clásica masculina debería poseer para poderse deleitar con su reproducción cuando esa vulgaridad imperante en las calles le empezara a robar el oxígeno. 

Nosotros, al contrario de este jurado, somos de la opinión de que para que un caballero pueda ser considerado como elegante tiene que serlo también en su tiempo libre y además tanto cuando vista de traje como de sport. Dicho esto, hay que admitir que su esmoquin en la entrega de los Oscar aportó cierta cordura a la desastrosa puesta en escena por los actores premiados. 

Los que habéis seguido esta columna conocéis de mi debilidad por la forma de vestir del Príncipe Carlos. Por eso no puedo estar más en desacuerdo con este jurado que le ha concedido solo la medalla de bronce. Nadie durante tantos años ha cuidado de forma tan exquisita su manera de presentarse al exterior. 

Sus exquisitos trajes cruzados, sus zapatos oxford ingleses combinados en diferentes colores según la tonalidad de su traje, su gusto por la elección de los más variados abrigos o su gran conocimiento para escoger sus corbatas y sus pañuelo de bolsillo convierten al Príncipe Carlos, desde mi punto de vista, en el caballero más elegante que hay hoy en vida. 

En el cuarto lugar de los hombres mejor vestidos aparece nuevamente Brad Pitt. Debido a que debemos estudiar todavía la forma de vestir de otros seis caballeros no vamos a argumentar el porqué nos parece un gran error esta elección. No obstante, nos limitaremos a indicar al jurado que no vale solamente ser atractivo para aparecer en una lista de bien vestidos. Para eso no hay que ser guapo sino que hay que vestir bien; cosa que precisamente Brad Pitt no hace. 

Otro de los asiduos a esta lista es el arquitecto Norman Foster quien es para la publicación el quinto hombre mejor vestido del 2011. Como ya hicimos hace dos años debemos volver a apuntar que una lista donde un miembro del jurado es familia directa de uno de los elegidos se desprestigia automáticamente. Por ello, si la Sra. Elena Foster quiere que su marido aparezca como uno de los hombres mejor vestidos del presente año le hubiera hecho un gran favor si se hubiera mantenido al margen no siendo juez y parte. 

En la sexta posición encontramos a Matteo Marzotto. Si bien Matteo Marzotto puede ser un gran desconocido para el gran público, para los amantes de la verdadera elegancia masculina es todo un referente y no se merece aparecer en tan retrasado puesto; y mucho menos hacerlo por detrás de caballeros como Norman Foster o Brad Pitt

En un peldaño más abajo encontramos al príncipe Harry. Si hasta hace muy poco hubiera defendido que fuera su hermano, el príncipe Guillermo, y no él quien merecería estar en esta lista, después de ver las últimas apariciones de su hermano mayor tampoco éste último es merecedor de ocupar puesto alguno entre caballeros bien vestidos. Si por un lado el príncipe Harry es capaz de lo mejor y de lo peor, su hermano Guillermo parece haber roto con la tradición del buen vestir tanto de su padre como de su abuelo siendo incluso capaz de acompañar en un día tan señalado como su boda un esmoquin con unos zapatos tipo full-brogue

Para terminar, sería un insulto para nuestros lectores acercar las palabras “bien vestido” a los nombres de Jon Kortajarena o Pierre Casiraghi por lo que por respeto a su sensibilidad no lo haremos. 

Por el contrario, sí queremos detenernos antes de despedirnos en George Clooney. El Sr. Clooney se perfilaba hasta hace algunos años como el sucesor natural de Cary Grant. No obstante, el tiempo ha puesto de manifiesto que los derroteros que ha tomado la vestimenta de George Clooney le alejan cada día más, y con seguridad ya a una distancia insalvable, de la elegancia de quien sí sería merecedor de estar en cualquier lista donde la palabra elegancia estuviera presente: el inigualable Cary Grant

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com 

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