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¡Qué fuerte!

Los grandes que se comen a los pequeños

Febrero 16, 2012

Hasta ahora mucha gente no ha sido consciente de la verdadera crisis que está sufriendo nuestro país. Todos los recortes y reformas que está aplicando el nuevo Gobierno de Rajoy parecen ser necesarios para levantar esta España que se desmorona por momentos y a pasos agigantados. Pero, a efectos inmediatos, está siendo desastroso. Cuando empiezas a ver como gente de tu alrededor y cercanía recibe cartas de despido, es entonces cuando te planteas si de verdad nos ha llegado la hora.

Pez grande, pez pequeño

Suena el teléfono y una amiga te comunica que ya no puede más; minusválida que no cobra pensión y tiene que ganarse la vida como autónoma. Monta un negocio de anillos al que le pone su nombre y, da la casualidad, que su apellido es igual que el de una joyería de gran prestigio. Con lo que cuesta sacar adelante un proyecto desde cero, las horas invertidas sin obtener beneficio alguno, la pasión y las ganas con las que se comienza una nueva aventura empresarial, no es justo que el pez grande intente comerse al pequeño, ¿quizás por verse amenazado? Sinceramente el motivo es inexplicable. El dinero y el poder de un grande pueden acabar con la ilusión y la humildad de un pequeño que no tiene recursos. Todo por apellidarte Suárez y no García. Ahora que lo pienso, ¿debo temer que el futbolista Güiza me demande por usar su apellido en mi trabajo!? Estas cosas suelen ocurrir cuando la absurdez sobrepasa los límites de las personas y las convierte en estúpidas. Como en el mundo animal, es la lucha entre el tiburón y el pececito.

La economía  no es mi fuerte pero, si aplicamos la lógica, tendríamos que preguntarnos por qué el Gobierno concede ayudas a los bancos y les inyecta dinero y no lo hace con los pequeños negocios o con otro tipo de sectores que también lo necesitan y se están viendo abocados al cierre y al fracaso. Imagino que tendrá su explicación, pero no termino de entenderla.

El Gobierno si da la oportunidad al banco pero el banco actúa sin piedad ante el currito de a pie que se ha quedado en paro y no puede pagar su hipoteca. Por desgracia e, inexplicablemente, gente de mi alrededor recibe cartas de despido porque hay que hacer recortes. Y digo inexplicablemente porque se trata de empresas con grandes beneficios, que se reparten entre cuatro, mientras sus trabajadores se matan por ello y para ellos mirando con lupa grapas, clips y bolígrafos, por decir algo. Penoso, triste, deprimente… y lo peor de todo, no podemos hacer nada, una vez más, el grande se aprovecha del pequeño y termina comiéndoselo, como siempre.   

Rosana Güiza
rguiza@extraconfidencial.com