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Otras opiniones

Los fácticos económicos buscan fórmulas para deshacerse de Zapatero

Diciembre 17, 2009

Desde los tiempos de Adolfo Suárez y los estertores de UCD nunca se había visto a la clase económica, financiera y empresarial tan angustiada. La cosa no está para bromas. Y para colmo de males su teórico jefe, el siempre sospechoso Gerardo Díaz Ferrán demuestra que es un pésimo empresario y que cuando le quitan el paraguas de la subvención y la prebenda oficial se deshace como un mal soufflé.

La crisis enorme, terrible, que atenaza a España y que se profundizará a lo largo del 2010 tiene su aquel en un comandante en jefe, Rodríguez Zapatero, que ni es comandante ni tiene las mínimas condiciones personales para liderar nada. El país se le marcha entre las manos. Desde el Alakrana a Haidar; desde los casi cinco millones de parados a la quiebra de la caja pública.

Lo que es más grave: el sistema financiero español y la deuda soberana de España no tiene apoyos. Nada tiene de extraño que The Economist, la biblia económica en el mundo de los negocios, haya calificado a la España de Zapatero como “el enfermo de Europa”.

Frente a una realidad insostenible el presidente del Gobierno se limita a negar la mayor, esconder la cabeza bajo el ala y abrigarse con una vitola de protección social que no puede seguir dando, sencillamente porque no hay un duro; es más, se debe lo que no tendremos en décadas.

¿Qué hacer?

Ante este sombrío panorama nada catastrofista si no real como la realidad misma, los fácticos económicos se preguntan cómo y cuándo deshacerse de un “error” nacional que tiene un corolario de interés general.

En el PSOE y su Grupo Parlamentario nada se mueve sin que los edecanes del Presidente yugulen cualquier posibilidad de derribo tal y como se hace en las grandes democracias del mundo. Lo hicieron en su día con Lady Thatchert, con Blair recientemente y con el canciller Brandt en el Bundestag.

Zapatero tiene que ser removido por sus propios compañeros de partido. Algunos de los más sensatos- Jordi Sevilla, Pedro Solbes y hasta Felipe González-, se llevan las manos a la cabeza. ¿Estará loco este sujeto?

Los empresarios no paran de anunciar nuevas catástrofes si el inquilino de la Moncloa no entra en razón. Y no tiene pinta. La democracia no tiene que ser necesariamente un sistema al pairo de iluminados y también hay que reconocer cuando el pueblo se equivoca. Zapatero tiene, en efecto, legitimidad institucional de origen pero está demostrando que tiene muy poca de ejercicio.

Muchacho leonés en baile de almoneda

Salvo Cándido Méndez y Fernández Toxo, los grandes apesebrados a costa de nuestro dinero, nadie en su sano juicio da ya un euro por este singular personaje al que hasta los de Al Quaeda chulean.

¡Qué digo los terroristas islámicos que se pasan su teoría sobre las Civilizaciones por el forro del Khalasnikov, hasta los bucaneros somalíes!

Definitivamente, para nuestra subsistencia como sociedad próspera y para nuestra propia dignidad como nación y pueblo, hay que desembarazarse del muchachito leonés que llegó al poder como si este fuera un baile de almoneda.

Graciano Palomo es periodista y analista político