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¡Qué fuerte!

Los estropicios del bisturí

Febrero 12, 2015

Una de dos, o se ha puesto de moda operarse para cambiarse la cara y parecer otra persona o los cirujanos que operan a las estrellas de Hollywood la están cagando de manera brutal. No encuentro explicación a las barbaridades plásticas a las que se están sometiendo últimamente las actrices del cine americano. ¿Por qué? ¡Si son mujeres maravillosas, guapas y lo tienen todo! O quizás no. Quizás creemos que lo tienen todo y en realidad les falta lo mas importante: quererse a sí mismas. Puedes tener dinero, belleza, fama, poder, etc, pero si no estás a gusto contigo mismo, si no te quieres tal y como eres, tu vida puede convertirse en un infierno. O también puede convertirse en un infierno si lo tienes todo y además te quieres pero lo único que necesitas es quitarte unas arruguillas y, ¡horror!, cuando sales del quirófano, te miras al espejo y ves a otra que no eres tú. La última víctima de sí misma o de su cirujano, a saber, es Uma Thurman.

O al menos eso parece, porque ahora dicen que ha sido todo una broma y que solo era maquillaje. Ojalá sea así y la Thurman sólo haya querido gastarnos una broma de mal gusto porque si esa cara con la que ha salido es real, seria una pena, una desgracia salir del quirófano y encontrarse con una mujer diferente a ella. Puede que haya sido una prueba para decidirse o no a pasar por las manos del cirujano, ¡con lo monísima que es!

Mirarse al espejo y no reconocerse

Esto sirve para reflexionar sobre el cambio radical al que se han sometido algunas actrices, como Renée Zellweger que, una vez pasada por el bisturí, la cara no tenía nada que ver, aunque el resultado, en este caso, fue para mejor ya que, aunque no se parecía en nada a ella misma, la dejaron más mona de lo que era. Aún así, debe ser rarísimo mirarse al espejo, no reconocerse y ver a otra persona que no eres tú, que es lo que les debe pasar a estas celebrities. No dejo de preguntarme qué les lleva a dar este paso, cómo se sienten para dejarse hacer estos estropicios. Quizás una obsesión excesiva por la belleza, por la eterna juventud y por las escasas solicitudes de trabajo que reciben. Si echamos la vista atrás y vemos fotos de los cantantes Cher, Michael Jackson o la actriz Meg Ryan y tantos otros obsesionados con su imagen, comprobamos que no son ellos, que una fuerza superior a ellos les ha llevado a transformarse en lo que no son. Esos cambios fueron poco a poco con lo cual a uno le da tiempo a irse acostumbrando a su nueva imagen.

El problema de Renée es que el cambio es tan radical y tan de golpe que tiene que ser un shock verte tan diferente. Será por falta de personalidad, por inseguridad o a saber por qué pero, ciertamente, es una pena mirar a alguien y no saber quién es si no te lo dicen. Mucha culpa la tienen también esos cirujanos plásticos que no saben frenar ni hacerles ver a estas mujeres que, cambiando su cara, cambia su personalidad y que quizás, lo que necesiten sea un psicólogo o psiquiatra y no un cirujano. Eso es ya cuestión de ética profesional que parece que algunos no tienen. En definitiva, ojalá sea verdad esto de que lo de Uma es maquillaje y sirva para dar una lección a las obsesionadas con el bisturí.

Rosana Güiza