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Otras opiniones

Los desplantes de las grandes superficies

Febrero 23, 2011

Rara vez releo los artículos hasta en cinco ocasiones. Normalmente suelo prestar la atención suficiente para entender el contenido de la información que se publica. Sin embargo, no me ocurrió lo mismo ayer cuando, al acceder a esta Santa Casa, me topé con un fantástico titular: “Las exigencias de Carrefour”. Empujado por la curiosidad, conociendo que este periódico no da puntada sin hilo, leí el contenido del reportaje. Mis ojos empezaron a dar vueltas de forma despiadada, aunque no me sorprendí. Tuve que volver a leer las dos cartas que se adjuntaban en el escrito. Una de ellas era la respuesta del director de Atención al cliente de Carrefour, que ante una reclamación para devolución de un artículo comprado en mal estado, advertía que no se podía practicar el reembolso porque no se había devuelto en igualdad de condiciones, es decir, con el embalaje intacto.
 
La sorpresa de la clienta controvertida fue magnánima. No obstante, con una finísima ironía, decidió escribir una carta de disculpa a los responsables de la empresa, insistiendo en que “pertenezco a la raza humana (…) por mi condición humana, sabrá usted que carezco del poder de ver a través de las cosas, por lo que no pude más que abrir el embalaje para advertir que el armario modelo Milán color haya venía con tres piezas en mal estado, le ruego puedan saber disculpar las molestias que les haya podido ocasionar tanto a la Srta. Rosi, como al Sr. Que me dio la hoja de reclamaciones, a las cuatro personas que tan amablemente me atendieron por teléfono y ahora a usted”. Insólito y patético.
 
Es habitual que en situaciones similares, los consumidores vivamos situaciones desesperantes. Lo peor de desplantes de esta categoría es que ni siquiera las habituales hojas de reclamaciones sirven para nada. Algunas de ellas ni siquiera son selladas y numeradas correctamente. Es lo que nos faltaba.