Menú Portada
Otras opiniones

Los de la ceja se hacen monárquicos

Diciembre 10, 2009

La vida tiene estas ironías. Resulta que esa extraña amalgama de trinkadores de subvenciones conocidos como los “chicos de la ceja” -por su apoyo interesado al presidente Zapatero– están en plena rebelión contra el socialista porque les está dejando al pairo en diferentes asuntos  fundamentales para ese sindicato de pesebreros.
La mamandurria es lo fundamental. Hace unos días se manifestaron por Madrid estos hijos de Pilar Bardem. La comunista acaudalada, desde Miguelito Ríos a actores y músicos de segunda fila, pidiendo que el Gobierno cierre páginas webs como en el franquismo porque les vuela esa mamandurria.
¡Vivir para ver! Lo que les interesa no es la revolución pendiente sino su jurdó, su pasta, su dinerito. La libertad incontestable que proporcionan las nuevas tecnologías -¡ellos tan modernos!- les trae sin cuidado y quieren parar el ritmo de la Historia.

Zapatero y el dinero

Aquí lo que manda es el dinero que les llega en plan sopa boba mediante subvenciones. Su cine no interesa a los ciudadanos, pero el contribuyente tiene que pagar sus incapacidades artísticas mientras arremeten contra el mercado libre que les da la espalda.
En Zapatero encontraron su líder porque les aseguraba la sopa tonta. Pero ni siquiera un jefe de Gobierno tan estulto y manirroto como el leonés les puede asegurar las vituallas sencillamente porque la caja pública sólo acumula ya telarañas.

Y descubrieron al Borbón

En general estos paniaguados de la subvención tienen escaso respeto al orden constitucional y democrático. Prefieren a Fidel Castro y echan de menos el Muro de Berlín. Mi sorpresa no tiene límite.
Resulta que llevan años tratando de laminar al Borbón que vive de todos nosotros en un Palacio de Somontes y ahora a propósito del tema de Aminetu Haidar (la súbdita saharaui que intenta llamar la atención con su vida sobre el genocidio de todo un pueblo), se dirigen a él suplicando llame a su “hermano” de Rabat para que salve la vida de la valerosa muchacha de las arenas de El Aiaun.
¿En qué quedamos muchachos? ¿De qué vais? No se puede predicar una cosa y a la menor dificultad hacer toda la contraria.
Los de la ceja lo que tienen que hacer es trabajar y dejarse de monsergas. Si no saben o no tienen condiciones para ser “artistas” pues que se vayan a la cola del INEM a ver si las oficinas públicas tienen algún trabajo de camareros, limpiadores de escaleras o conductores de metro. No dan más de sí. Como tampoco lo da la caja de su jefe ZP.
Yo creía que ser progresista significaba, entre otras cosas, ser coherente y vivir como se predica. Resulta que es todo lo contrario.
¡Qué cosas nos enseña la crisis!

Graciano Palomo es periodista y analista político