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Mensaje en una botella

Los cuernos de Angela Merkel

Diciembre 27, 2012

Ha vuelto a ocurrir. Y ahora es peor. Este año no sólo hay arbolitos de Navidad de color verde. También hay arbolitos navideños de color rojo con forma de espiral; y chimeneas de las que asoman los pies de Santa Claus, que se ha quedado atrapado por culpa de su barriga. Este renovado repertorio se une a los clásicos de estas fechas: las cabezas de reno, los cuernos de reno y los ya citados arbolitos de Navidad de color verde.

Todos ellos forman un crisol de culturas que puede admirarse en un marco incomparable: la Puerta del Sol de Madrid, cuyos vecinos cuentan ya las horas para que llegue la Nochevieja… porque en ese momento ya quedará menos para que acabe la Nochevieja y los dejen tranquilos. ¿Imaginan cuán agradable debe de ser observar cada Fin de Año cómo en el portal de tu casa crece una forma extraña de vida capaz de hacer que tus zapatos se queden pegados a la acera al salir de casa? ¡Oh, blanca… y pegajosa… Navidad!

El Kilómetro Cero de España es el ombligo de un ritual que ya forma parte de la celebración navideña. Consiste n ponerse un sombrero con forma de arbolito, de chimenea con los pies de Papá Noel, de cabeza de reno o de cuernos de reno. Los aledaños de la Puerta del Sol se han convertido en una enorme sombrerería andante. Cualquiera que recorra el centro de Madrid podrá comprobar que la capital de España es también la capital en la que se esfuma el pudor por arte de magia. 

Día de los Inocentes 

Es estupendo. Enfundarse uno de esos sombreritos supone una inmensa liberación que hace que las penas se desvanezcan, que la prima de riesgo deje de pertenecer a nuestra familia y que El Rescate vuelva a ser ese juego infantil similar a Policías y Ladrones. Adiós a la vergüenza. ¿De qué sirve tenerla si no va a sacarnos de pobres? Soltémonos la melena (quienes la tengan) y metamos la testa dentro de un arbolito de Navidad, de una chimenea con los pies de Papá Noel, de una cabeza de reno o de unos cuernos de reno. Ahí nos las den todas.

Digamos adiós a la inocencia. Pasemos con más gloria que pena este Día de los Inocentes y hagámonos un sombrero con las genuflexiones que nos obliga a ejecutar Angela Merkel. Es más: que la canciller alemana se enfunde unos cuernos de reno. ¿Por qué no? Quizá le queden bien. Tal vez le ayuden a saber lo que se siente cuando eres el cérvido al que arrea el amo, en lugar de ser el amo que atiza al cornudo. Feliz Año Reno, digo Nuevo.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero