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¡Qué fuerte!

Los crímenes del odio

Diciembre 3, 2015
bataclan

El odio. Quien no lo siente no es capaz de entenderlo, de entender por qué hay personas que tienen este sentimiento pero, ¿de verdad hay quien no siente odio?, ¿hay personas que no generan este sentimiento por mucho daño o mal que se les haga? Podríamos saberlo si hubiera un medidor del odio, pero no lo hay, así que habrá que confiar en quien dice que jamás lo ha sentido, ni una pizca, lo más mínimo en su interior, esa sensación de odiar con todas tus fuerzas a alguien, incluso a quién has querido con locura. Es verdad eso que dicen que hay un sólo paso para sentirlo cuando se ha querido aunque no creo que todo el mundo lo haya experimentado. Siempre hay quien es más piadoso y siente pena en lugar de odio. La rabia se puede equiparar. Seguramente vayan de la mano, unida la una a lo otro y sea consecuencia un sentimiento del otro. Quizás primero la rabia y después el odio, tal vez.

Este sentimiento puede llegar a ser comprensible si una persona hace mucho daño a otra, sobre todo a sabiendas, pero hay gente que odia porque sí, sin más, sólo porque no le gusta tu cara, porque le has mirado en el metro más de la cuenta, porque eres negro, porque eres vagabundo y no tienes donde caerte muerto, porque te has cruzado en su camino, porque eres hombre y te gustan los hombres, porque eres extranjero o porque profesas una religión diferente o eres fan de un equipo de fútbol distinto.

¿Por qué?

Por todo esto hay gente que pega, que da palizas y que incluso llega a matar, porque odia. Son los llamados crímenes del odio y, por desgracia, están catalogados como “sucesos” y se juzgan como hechos aislados. No tienen denominación especial ni están englobados dentro de nada, como la violencia de género, por ejemplo. Son cuatro mil las agresiones o delitos por odio que se producen cada año en España. ¿Por qué? Sin motivo alguno, sólo por odio generado por fobias, por intolerancias, por faltas de respeto y por falta de libertad. Todos los que cometen estos delitos, en general, son jóvenes, muchos incluso menores de edad. ¿Qué hay en sus cabezas para generar este fatal sentimiento y llevarles a pegar a un inocente sin motivo alguno? Supongo que sólo la medicina, la psiquiatría en concreto, tiene respuesta a este tipo de sentimiento y comportamientos. Y, ¿quién tiene la culpa de que alguien sea capaz de odiar hasta el punto de pegar y matar? Supongo que la educación. Conozco casos de padres ejemplares que creen haber educado a sus hijos en la tolerancia, el respeto y la libertad pero uno de los hijos les ha salido “raro” y es de este tipo de chavales que odian, en concreto a las razas distintas. Supongo que es un caso aislado y que el resto han mamado en sus casas el racismo, la homofobia, la xenofobia y la intolerancia, aunque sea en pequeñas dosis, con simples y pequeños comentarios. Por eso estoy convencida de que esto se soluciona con educación. Es la educación desde pequeños basada en la tolerancia, el respeto, la igualdad y la libertad la que evitaría estos brutales y demenciales crímenes del odio.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com