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A renglón seguido

Los carpinteros del Agro

Mayo 23, 2017
sequia

Seguimos siendo víctimas de nuestras profundas convicciones literarias, y, sin solución de continuidad, las reproducimos cotidianamente con mejor o peor acierto; no importa el punto geográfico o el enclave porque afecta tanto a la órbita rural como urbana, manteniendo así, para consuelo de la parte no afectada, un triste equilibrio de colectiva aflicción. Una de las profesiones con mayor proyección de futuro, junto con la de  cerrajero en solitario de fincas ajenas, es la de carpintero; pero va a tener que ser de una alta cualificación, puesto que el puesto a ocupar así lo requiere dada la pericia de los invasores.

Se abre una ventana de oportunidad, como dicen los talentosos cazadores de talentos en la actualidad, para instalar puertas en todos los campos –castellanos o no-, que, a excepción de en los de fútbol, brillan por su ausencia, lo que facilita la tramposa tarea de los amigos de lo ajeno, quienes se acompañan del carácter de incompatibilidad con la ciudad, como en los buenos tiempos de Paco Martínez Soria, hartos ya, quizá, de desvalijarlas; cuando no de ´okuparlas´.

No se le puede poner puertas al campo, pero habrá que ser preventivos ante futuras comisiones de ´agropiación´ indebida y poner cerco a los frecuentes robos en el ámbito agrario. Y es que, a pesar de la falta de lluvia (que se lo pregunten a los vallisoletanos vecinos de La Seca), llueve sobre mojado; o mejor dicho sobre Mojados, (Valladolid) donde se han evaporado de la noche a la mañana 900 toneladas de trigo. Las sospechas recaen, inicialmente, sobre ´tres tristes tigres´ de mil rayas que merodeaban por las inmediaciones.

Los lobos se apropian de la vida del ganado, y los robos arrecian en el granado mundo del agro.  Da igual si son los aperos propios del agricultor como los frutos, nunca mejor dicho, del esfuerzo del ´amoelprao´. Conocíamos las apetitosas sociedades gastronómicas que te roban el corazón por el estómago, pero están cambiando los gustos y ahora se muerde el patrimonio de los demás –obsérvese los que hincan el diente a manos ´hienas´ en los casos aislados del partido de la doble ´P´- sin miramientos.

Los futuros hijos de los autores podrán venir al mundo no sólo con un pan bajo el brazo, sino con toda una franquicia de panificación cuya marca podría abrazar el nombre del arte de pesca conocida como “al robo”. No se entiende bien la comisión de este copioso delito ahora que ha bajado el consumo, obligado para los celíacos, de gluten que tanto furor y fidelidad despierta entre los postmodernos estilistas, que nunca faltan.

Debería convocarse unas jornadas de puertas abiertas para posibilitar la presencia de inquietos gorriones, en manifiesta dispersión y extinción, para la recogida y barrido del suelo de la nave objeto del desplazamiento cuando Su Señoría decrete el levantamiento del secreto del sumario antes de que pase a serlo a voces.

Un grano no hace granero, pero junto a otras gramíneas alegra al sisador compañero.

Paco de Domingo