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Otras opiniones

Los caprichos de los multimillonarios

Enero 19, 2012

Cuadros, joyas, caballos de competición o casas exclusivas son algunos de los caprichos por los que los más adinerados están dispuestos a pagar verdaderas fortunas


El no saber qué hacer con el dinero obliga en no pocas ocasiones a gastarlo en lo que para algunos sería un derroche y para nuestros personajes de los que hoy hablamos sencillamente un pequeño capricho. 

¿Se imagina pagar por dos trufas blancas 330.000€? Pues eso es lo que hizo Stanley Ho, un multimillonario hongkonés cuya procedencia de su fortuna no está del todo clara, pagó esta escalofriante por dichas trufas las cuales para más inri según los expertos no eran susceptibles de ser ingeridas. 

El joyero londinense Laurence Graff, conocido como el Rey de los diamantes, pagó 46 millones de euros por una gema. Se trataba de un diamante rosa de 24.78 carat de una enorme pureza que la última vez que se vió fue hace sesenta años cuando Harry Winston lo vendió. Esta es la tercera vez que Graff bate el record pagado por una joya después de hacerlo en dos anteriores ocasiones en las que pagó 23 y 44 millones respectivamente. 

El agente de bolsa americano Steven Cohen abonó 110 millones de dólares por el cuadro Flag (La Bandera) de Jasper Johns lo que supone el precio más alto pagado por una obra de un artista vivo. Steven Cohen fue quien también se hizo con la conocida pintura de la botella de Coca-Cola de Andy Warhol aunque por esta “solo” tuvo que pagar 34.5 millones de dólares. 

Su Alteza Shayj Mohammed, primer ministro y vice presidente de los Emiratos Árabes Unidos, desembolsó cinco millones y medio por veinticuatro potros de entre uno y dos años. Aunque a priori pueda parecer un precio desorbitado solo en 2010 los caballos de su cuadra ganaron premios por valor de 16 millones de dólares a lo que hay que añadir que varios de sus 21 hijos se dedican a deportes relacionados con el caballo de manera profesional. 

El ruso Román Abramóvich no se quiso quedar a atrás y para ello decidió adquirir en San Petersburgo una isla por 400 millones de dólares; cifra insignificante si tenemos en cuenta que su fortuna asciende a 13.4 billones de dólares. 

El multimillonario pakistaní Mian Muhammad Mansha, quien es considerado como una de las personas más influyentes del país al formar parte del consejo de administración de cuarenta y cinco empresas, adquirió el elitista St. James Hotel & Club en Londres por un valor de 95 millones de dólares o lo que es lo mismo 1,5 millones de dólares por habitación. 

Las propiedades siempre han estado en el blanco de las miradas de las grandes fortunas. Así Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, adquirió por 44 millones de dólares una mansión en la Quinta Avenida de Nueva York justo en frente del museo Metropolitan. 

El magnate del petróleo Kelcy Warren también destina parte de sus inversiones a aumentar el número de sus propiedades. Así, por ejemplo, en el 2010 adquirió por 46,5 millones de dólares un rancho en Colorado el cual es considerado como el más grande de todo Estados Unidos. Sus más de 12.000m2 de spa así lo atestiguan. 

Sin embargo, la compra más excéntrica fue la llevada a cabo por el constructor hongkonés Joseph Lau quien pagó en una subasta de Christie´s 16.7 millones de dólares por dos figuras para quemar incienso en forma de grullas; animal que simboliza la longevidad en China. 

Dionysos
dionysos@extraconfidencial.com