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El rincón del lector

Los atentados de los bancos contra la sociedad civil

Febrero 26, 2014
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Hay distintas formas de atentar contra la sociedad. Quizás la más dramática sea mediante un acto de terrorismo donde varias bajas civiles tiñen la crónica del día. Pero hay otras formas. Últimamente está en los noticiarios los desfalcos que unos pocos están realizando de las arcas públicas. Y son perseguidos por la ley, con distintas, y a veces dudosas, consecuencias. Pero hay otro goteo que se realiza contra el grueso de la sociedad. Esto es lo que están haciendo los bancos a sus clientes. Hace muchos años que comenzó. La estrategia es la siguiente: ¿quién va a notar un euro al mes? Dando por segura la respuesta negativa a tal pregunta, unilateralmente la banca cambia las reglas del juego y de repente, siete millones de clientes están entregando, generosamente y en contra de su voluntad, un euro al mes a su banco. Esto fue el caso de Caja Madrid a todos sus clientes de libreta, allá por el año 2004.

La espiral de terror ha ido en crecimiento, hasta llegar a nuestros días. Por medio, una estrechez económica ha dado pie a que se vean las garras de algunos sujetos de la sociedad. Sean estas las entidades bancarias, que viendo reducir su negocio por falta de actividad, no les queda otra que, literalmente, meter la mano en el cajón de la mesilla de noche de sus clientes. Porque una cuenta, es un compartimento privado del cliente, donde guarda sus ahorros. Pero el banco, por la gracia que le ha conferido el Estado, puede dar luz a unas condiciones contractuales nuevas para dicha cuenta, con unos gastos de aplicación inmediata, y de un día para otro, retirar dinero de esa cuenta, supuestamente privada del cliente. Esto, históricamente, tiene un nombre. Y quien se dedica a esta profesión, comete delito. Otra cosa es que pague por ello.

Cambios unilaterales

Haciendo un pequeño repaso a los últimos años, encontramos las comisiones de cuentas, de tarjetas, de operativa de internet. Lo que empezó como facilidades para el usuario, se ha convertido en la fuente de negocio. Esto es normal, pero ¡cuidado con las formas! Lo que resulta incendiario de este panorama, es que los cambios suelen ser unilaterales, en el mejor de los casos con una notificación por medio, normalmente ni siquiera eso, y de aplicación inmediata. Para cuando el cliente se quiere dar cuenta, ya se ha realizado el cargo en su cuenta. En porcentajes, la gente que reclama esa cantidad debe ser pequeña. De modo, que se produce un trasvase de fondos de los clientes (se miden a millones), a las arcas de la Banca. Inmediata. A golpe de notificación. Sin autorización del propietario del bien apoderado. Sin vuelta atrás. Esto, insisto, tiene nombre.

Posiblemente el mayor abuso de poder de la Banca hacia la sociedad sea el tema de las hipotecas. Debido a la peculiar regulación existente en nuestro país, desde tiempos de Adolfo Suarez, un ciudadano puede deber dinero a un banco por una propiedad que ya no tiene porque ha sido desahuciado. Esto es inaudito. Aunque para nosotros, españoles, sea la moneda de cambio habitual. Siendo el Banco un negocio, ¿dónde está su parte de riesgo asumido al prestar una suma para una hipoteca? Insignificante. En el caso de los particulares, para llegar a una situación de mora con la entidad, deben estar viviendo en la calle, o acogidos por sus familias. Es decir, dejar de pagar a un Banco es sinónimo de indigencia o incapacidad financiera absoluta. Sin ingresos de ningún tipo, no hay seguridad social. El banco antes que la salud. Insisto, ¿dónde está el riesgo? Que nos expliquen si esto tiene algo que ver con el hecho de que los bancos españoles estén entre los más grandes del mundo.

La última, que motiva este escrito, es la comisión de dos euros que hay que pagar por ingresar dinero en una cuenta de un tercero, si no eres cliente del banco. Argumentan que es una medida para evitar colas en las oficinas. Creo que, ¡ya le gustaría al Banco tener gente haciendo fila como antaño! Más bien, es una nueva forma de generar unos ingresos. Con los tiempos que corren, esto es para quedar con la susodicha persona y tomarse un café, a la par que se le hace entrega del dinero en mano. Supongo que este es uno más de los motivos que justifican que la economía sumergida haya despuntado otra vez.

Javier González Cantarell