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Otras opiniones

Los Albertos y Steven Spielberg

Octubre 13, 2009

El juicio contra los Albertos ha quedado visto para sentencia en la Audiencia Provincial de Madrid. Muy pronto, la familia San Martín y sus cancerberos volverán a quedar en ridículo. La única acusación contra ellos procedía de su imaginación pues habrá que recordar que el Fiscal ha pedido su absolución al considerarlos víctimas y no verdugos.
En este país, como no tenemos presupuesto para montar una película de ciencia ficción en plan Steven Spielberg, la montamos a lo cateto en plan tebeo de Mortadelo y Filemón. ¿Se puede imaginar alguien con cierto equilibrio mental a los primos con el typex falsificando una carta en plan parvularios con las notas de fin de curso?
Más increíble aún es meter en esta historia a un insigne abogado de la talla de Ramón Hermosilla. Claro, que en esta película hay mucho cobarde que habrá pensado que era mejor sentar a Hermosilla en el banquillo que no dejar que pisara los estrados con la toga puesta. Para enfrentarse a este pitbull jurídico hace falta demasiado valor, conocimiento y reflejos y mucho me temo que los contrarios no le llegan a la suela de los zapatos.

¿Quiénes son los primos?

Los primos no son los Albertos sino los tontos que se creen que era necesario montar esta historia. A ninguno de ellos les hacía falta falsificar ningún documento puesto que la famosa carta llegó a sus manos una vez que habían ganado la batalla en la Audiencia Provincial de Madrid. Por lo tanto, nada hacía presagiar que el Tribunal Supremo no fuese a ratificar la sentencia absolutoria previa y sólo por ese motivo aportaron un documento que creyeron auténtico.
Hasta el propio socio minoritario Sentieri, reconoció en el acto del juicio que tanto él como Julio San Martín conocían de la existencia de dos precios para la compra de los terrenos de la sociedad Urbanor. Dicho esto, ¿por qué tratan de hacernos creer que un negocio es una estafa? ¿Por el simple hecho de que los Albertos son más listos y más ricos?
Se siente… Siempre hubo clases y aquí el único fraude se llama envidia, enfermedad incurable para la que no existe vacuna para tanto mediocre. Hay gentuza que no puede perdonar que algunos sean buenas personas, millonarios y lleven una feliz vida en compañía de pivones de la talla de la Elena Cué.
El abogado de la acusación Miguel Bajo, a quien admiro profundamente en el plano estrictamente profesional, es un híbrido, por su parecido físico entre Hugh Hefner (sin las conejitas Play Boy claro está), y Monseñor Rouco Varela. Don Miguel es un abogado de reconocido prestigio que puede presumir al igual que Javier Saavedra de representar los intereses de personajes tan ilustres como Ana Obregón, María Eugenia Yagüe, Ivonne Reyes o Luis Bárcenas. Adoro a estos abogados que a pesar de su avanzada edad demuestran que sólo son viejos los que se retiran.

Jesús Salazar: S.O.S

El miércoles pasado, Bajo fue fotografiado a la salida de la Audiencia Nacional cogido del brazo de su cliente Jesús Salazar como si fuesen novios. La CNMV ha desmentido que autorizara al ex presidente del grupo SOS (Salazar), para llevar a cabo la operación por la que aquella sociedad concedió a Condor Plus (sociedad de Salazar), un crédito por valor de 212 millones de euros sin la correspondiente provisión de fondos.
Me temo que Salazar tendrá que consultar a los San Martín para que su imaginación idee una estrategia de defensa fantástica y le monte una película de más categoría al estilo Agora de Amenabar.
Eso o tal vez le inspire la nueva novela de mi amiga Isabel Pisano, “El papiro de sept” que no dejará a ninguno indiferente sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de marcianos que nos rodean.

Teresa Bueyes