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El mayordomo

Los 10 Mandamientos del Caballero

Enero 8, 2012

Esta semana analizamos en clave de humor las cinco primeras conductas a evitar por todo aquel lector que tenga la intención de ser considerado como un perfecto caballero


El llegar a ser hoy un perfecto caballero no se antoja tarea fácil y son muchas las cosas a considerar, y no menos las que evitar, de querer alcanzar dicha consideración. A pesar de ello, vamos a intentar resumirlas en solo diez para que nos podamos poner todos manos a la obra. 

1. Observa a Javier Bardem y limítate a hacer justamente lo contrario 

Con seguridad de llevar a la práctica esta sencilla lección sobraría seguir leyendo la lista de consejos del artículo de hoy pero, sin embargo, lo tendremos que hacer ya que mi Director dudo que tuviera a bien remunerarme la integridad del mismo si fuera de otra forma. 

El actor Javier Bardem es a mi juicio uno de los personajes públicos más impresentables de cuantos ha dado nuestro país. Su falta de respeto, decoro, educación y modales no hace otra cosa que dejar mal el nombre de España allá por donde va. 

Sobrarían los ejemplos pero su última puesta en escena en el Queen Sofia Spanish institute de Nueva York, donde fue a recoger la Medalla de Oro como uno de los personajes más relevantes promoviendo la cultura del mundo de habla española en EE UU, habla por sí sola. 

Como perteneciente a una clase superior el actor español desoyó la etiqueta requerida y apareció vestido de manera informal, sin corbata y descamisado mientras que el resto de galardonados lo hacían de impoluto esmoquin. Fue sin lugar a dudas el culmen de la chulería y la chabacanería de la que este personaje hace siempre gala. 

2. Es preferible que te vean en un Seat Panda que conduciendo un Porsche Cayenne 

Con la economía del ladrillo no sabemos si han proliferado en mayor número los nuevos ricos o los Porsche Cayenne aunque hay quien apunta que lo han hecho a la par. Quizás la principal diferencia entre unos y otros sea que los nuevos ricos aparecieron de debajo de las piedras pero en solo cuestión de años el Dios de las buenas maneras tuvo a bien hacerlos desaparecer mientras que los Porsche Cayenne vinieron para quedarse sin que hubiera Dios alguno que se acordara de retirarlos a ellos también. 

Y es aquí donde radica el problema. Cuando uno ve un Porsche Cayenne ya no sabe si es de tercera mano, rematriculado por cuarta vez o en el mejor de los casos se trata de uno de esos chollos que viene de Alemania después de haber pasado por las manos de conductores de medio mundo. 

Indudablemente si tu look es de los que se hace acompañar de una gorra de beisbol o una cadena de oro a lo M.A. Baracus mientras escuchas el último grito de hip hop, este modelo de coche complementará con gran acierto tu puesta en escena. Si por el contrario, no tienes interés alguno en que te confundan con el empresario de los after hours de tu pueblo seguro que encuentras otras opciones más elegantes entre las que escoger. 

3. Si ves una foto tuya en las páginas en blanco y negro de la revista Hola compra toda la edición y quémala en tu chimenea 

Pocas cosas desprestigian más a un caballero que el verse en las páginas centrales de la revista Hola por estar liado con fulanito de tal o ser el hijo del Vizconde de Chinchilla de Montearagón; Vizconde de quien, por cierto, no se conoce ni oficio ni beneficio. 

Pero si además nuestro “caballero” ha pagado para que él y sus amigos aparezcan fotografiados en las páginas en blanco y negro de la publicación mientras recogen el trofeo del Club de Pádel La Carolina la cosa toma un cariz cuanto menos preocupante. 

4. Reniega de ese amigo tuyo que se desabotona el botón de la manga del traje 

Si tu amigo no es sastre y se desabotona el ojal de su traje de chaqueta deberías repensarte mantener tu amistad con él. 

Con la llegada de la era del pelotazo desde empresarios, políticos y jóvenes promesas a banqueros vieron en los trajes de sastre su perfecto aliado para mostrarse al mundo como gente adinerada y distinguida. 

No contentos con contar con una hechura personalizada y realizada a mano decidieron gritar al mundo “fijaros en mi; tengo mucha pasta” desabotonándose uno de los botones de la manga de su chaqueta. Sin embargo, esta moda proliferó de manera tan rápida que no contentos con este gesto y tras observar que ya todos los comensales de su restaurante habitual también lo hacían, nuestro caballero empezó a desabotonarse ya no uno sino dos botones. 

5. No te tatúes el nombre de tu mujer e hijos en la piel 

No nos cabe la menor duda de que tu amor por tu mujer e hijos no conoce de límites. De veras que nos lo creemos; no es necesario que insistas. 

Hoy cada vez resulta más fácil recordar los nombres de la mujer y resto de miembros de familia de ese vecino nuestro de hotel con el que nos cruzamos todos los veranos por las playas del Levante. Basta con posar nuestra vista en su rojo y prominente cuerpo para recordar que Sonsoles debe ser ya toda una señorita y que a Jonathan se le estaba atragantando su módulo de FP. 

De la misma forma si vemos un nuevo quemazo en su hombro derecho sabremos que efectivamente la relación con Jessy tampoco prosperó y que ahora es Mariona quien ocupa su corazón; o al menos de momento parte de su bíceps. 

Continuará…

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com

Nota: Los señores que posan recogiendo los trofeos nunca aparecieron en las páginas grisis de la revista Hola y por lo tanto siguen siendo para nosotros unos perfectos caballeros