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Los puntos cardinales

Lobos solitarios bajo la media luna

Octubre 28, 2014

El mundo ha sido testigo de un fenómeno que, aunque insólito, era temido por los responsables antiterroristas y de inteligencia occidentales. Un joven acabó abatido a tiros por la policía canadiense en una ciudad de Québec después de que atropellase a dos militares, causando la muerte a uno de ellos. El agresor era una yihadista nacido en el país, Martin Couture Rouleau, y había sido incluido en una relación de individuos potencialmente peligrosos después de que se le retirase el pasaporte.

Tres días más tarde, otro yihadista provocaba el pánico en el Monumento a los Caídos y en el Parlamento de Ottawa, donde un ex policía montado que ejerce las funciones de jefe de seguridad de la Cámara, el sargento de Armas, acabó neutralizándolo, como si de una versión canadiense de Harry el Sucio se tratara. El asaltante era Michael Zehaf Bibeau, otro radical islámico que actuó por su cuenta sin que mantuviese ningún tipo de relación con organizaciones islámicas de Oriente Medio. Es decir; se trataba de otro terrorista solitario.

Tres hechos en sólo cinco días

La psicosis parecía no tener fin al conocer que un islamista neoyorquino con las facultades mentales perturbadas, identificado como Zale H. Thomson, atacó con un hacha a una patrulla de policías novatos de Queens. Al igual que en los otros dos casos anteriores, el agresor fue abatido por los agentes. En sólo cinco días se produjeron estos tres hechos aparentemente aislados que sacaron a la luz, entre otras cosas, y por increíble que pueda parecer, la escasez en el intercambio de datos de los dos países vecinos.

Curiosamente, el día del asalto al Parlamento llegaba a la Cámara el proyecto del primer ministro, Stephen Harper de Canadá, para incrementar los flujos de cooperación entre servicios de inteligencia. Esto se enmarca en el momento en que la coalición internacional intensifica sus ofensivas contra el Estado Islámico en Irak y Siria. Los esfuerzos, pues, parecen concentrarse en las operaciones sobre el terreno y en el desmantelamiento de células yihadistas bien organizadas que intentan llevar a cabo sus acciones terroristas en países occidentales, sabedores de su mayor repercusión. No es un error de cálculo; acaso sea un problema de recursos económicos y materiales, como lo demuestran las complicaciones que para nuestros cuerpos y fuerzas de seguridad supone llevar a cabo controles y filtros que impermeabilicen Ceuta y Melilla para evitar las actuaciones de los denominados “lobos solitarios”.

Todo un historial de casos similares

A lo largo del último decenio se han sucedido casos muy relevantes de este tipo de agresiones. El primero, en 2004, cuando el director de cine Theo Van Gogh fue asesinado en Amsterdam. También obtuvo una considerable notoriedad por lo prolongado de la operación policial de caza y captura el caso del argelino nacionalizado francés, Mohamed Merah, que acabó con la vida de siete personas, tres de ellas menores, cerca de Toulouse. Más recientemente, en Mayo del año pasado, un soldado británico era brutalmente degollado por un islamista en plena calle en un barrio del sureste de Londres.

Los radicales islámicos pretenden instaurar la sharia en sus territorios, volviendo la vida y las costumbres cotidianas al medievo. Sin embargo, las nuevas corrientes, como el Estado Islámico, defienden que ello sea compatible con el aprovechamiento de las nuevas tecnologías de comunicación. Internet y los foros radicales se han convertido en un filón para la captación de muyahidines y mártires. Hay un cambio evidente. Ya no es necesario el proselitismo del imam durante las prédicas en la mezquita o la verborrea incendiaria que los jóvenes escuchan mientras rezan en el rigor de la madrasa. Un ordenador portátil conectado a la red en una habitación es una nueva forma de captar combatientes a la causa. Es el lobo encerrado en su cueva sediento de sangre. Desde luego, es mucho más complicado localizar al depredador solitario que a la manada.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.