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Otras opiniones

Lo que queda de Gürtel y los nombres màs sonoros

Octubre 15, 2009

¡Comprendo el canguelo que invade a más de seis! Las horas y horas de grabaciones policiales –yo no entro en sí son legales o no-.pueden deparar todavía muchas sorpresas en los caldeados ambientes político/económicos de Madrid y la periferia.
Yo comprendo también la desazón de los millones de parados a los que el Gobierno y la clase política les tiene en el olvido por mor de sus peleas y sus luchas de salón disparándose precisamente con pólvora del rey, esto es, con el dinero que pagan esos parados vía impuestos. ¡Nunca se ha visto mayor impudicia!
El hecho cierto es que el inexportable Gobierno zapateril, con sus fracasos estrepitosos en las cosas de comer, ha conseguido vía Pérez Rubalcaba (¡genio, genio, genio!), que la atención mediática (cada día más incompetente y estulta), se centre en la Gürtel y demás cuitas del más que desarbolado Mariano Rajoy. Mientras de ello se hable no se pondrá el dedo en la llaga: España se convierte a pasos agigantados en un país con los problemas del Tercer Mundo, mientras los políticos aprietan el dogal de los impuestos y sangran a los que curran.

Va para rato

Todo parece indicar que los policías de JAG siguen con ahínco –al fin y al cabo es su obligación-cualquier pista que conduzca a la financiación irregular del PP, además claro está, de trincar a los “Agag boys” que se lo llevaron crudo y calentito. Tengo para mi que entre el casi centenar de imputados faltan algunos que salen en esa trama repugnante simplemente con aplicar el sentido común.
Las investigaciones están en curso y cualquier cinta puede ser letal para las haciendas, carreras políticas y futuro de determinados personajes. Por ejemplo, ¿dónde demonios está Pedro Antonio Martín Marín? Hay fotos pero no referencias judiciales, creo. Por ejemplo ¿dónde demonios se esconde otro personaje que durante años fue secretario de cámara de José María Aznar, llamado Antonio Cámara? ¿Dónde están Juan Villalonga y sus pesebreros?
Dicen algunos que han leído los 17.000 folios del sumario –todavía quedan por levantar otros tantos-, que aparecen nombres de periodistas. Nada me extraña, lo cual tampoco significa que se lo hayan llevado, pero sí que tenían relaciones fluidas con corruptos.

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La muerte del periodismo

La Gürtel tiene además otros corolarios. Los medios se decantan ya sin careta por una u otra trinchera. ¡Qué barbaridad! Es la muerte del periodismo. Claro saben algunas de esas multimedias emergentes y con deriva fascistoide que sin el apoyo económico de esos políticos a los que defienden sin argumentos, incluso cuando están claramente incursos en casos asquerosos de corrupción, durarían dos días en el mercado.
Es la muerte del periodismo.
Sencillamente.

Graciano Palomo es editor de ibercampus.es, periodista y analista político