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Otras opiniones

Lo de Caja de Burgos y su esperpéntico Arribas

Noviembre 19, 2009

Recuerdo que hace ya muchos años, José María Peña, ex alcalde de Burgos y otros muchos líderes sociales de la ciudad inmortal ciudad castellana, me alertaron acerca del perfil sinuoso, moralmente obsceno, de un tal José María Arribas, entonces político de la ultramontana Alianza Popular (AP), que luego llegaría a presidente de la cuitada y tambaleante Caja de Burgos.
 
El olfato de los viejos castellanos raramente falla. Arribas, tan conspirador, tan peligroso, tan inexportable, acaba su periplo como banquero -en realidad tenía que haber sido un mero administrador de un pozo de petróleo-, con peor imagen en la sociedad castellana/leonesa de la que empezó. ¡Qué ya es decir!
 

Falso burgalesismo

Le conocí levemente hace ya más de tres lustros en un par de ocasiones y su comportamiento taimado confirmó las peores sospechas. Un tipo más de derechas que El Cid jugando siempre a la contra de su derecha natural, envuelto permanentemente en un falso burgalesismo, porque en realidad lo que ha sido siempre es “arribista”; esto es, persiguiendo sus propios intereses como cuando amenazaba al entonces buen alcalde Niño con cerrar su empresa sino le dejaban hacer lo que le venía en gana, incluso contaminar los pobres y esquilmados ríos burgaleses. Un auténtico manipulador.
 
No me ha sorprendido, ni a nadie, sus últimos comportamientos en relación con Caja de Burgos, entidad que no es suya, y en la que habrá que examinar con lupa su gestión porque puede haber datos esclarecedores. Interesante sería saber, por ejemplo, las “inversiones” publicitarias y los créditos concedidos a determinadas empresas de comunicación. Estoy loco por conocerlo.
 

Mantener su poltrona

Las informaciones que me llegan desde Burgos y desde Valladolid coinciden: Arribas pidió ser presidente de la entidad fusionada que pudiera surgir de Caja España y Caja Duero para subir Caja de Burgos a ese proyecto, fuertemente perseguido por la Junta de Castilla y León, al igual que el Banco de España.
 
Como no se le ha dado personalmente lo que pretendía, José María Arribas volvió a envolverse en la bandera de Burgos y a poner palos en las ruedas de una tan necesaria para las propias Cajas castellanas como esenciales para los intereses generales de sus clientes e impositores. Arribas, en esta hora, representa lo peor de los que consiguen encaramarse a la mamandurria; es decir, todos aquellos a los que sus pesebres bien engrasados son superiores a cualquier otra cosa y el interés general.
 

Mafo y Herrera se suben por las paredes

 De todos los analistas es conocida la auténtica situación de Caja de Burgos. Con el beneficio cayendo en picado, con la morosidad desbordante, con una gestión bajo sospecha, la única medida que le queda al regulador es la intervención.
 
Dicho de otro modo, que el Banco de España se piensa en lo que no quiere hacer: aplicar el mismo método que en Caja Castilla la Mancha (CCM).
 
El presidente regional, Juan Vicente Herrera, que ha sido engañado en varias ocasiones por Arribas, se sube por las paredes. Se lo tiene merecido por fiarse y dar cuartelillo a una persona que ya le hizo un corte de mangas hace años cuando el susodicho consiguió ganarle la partida en la primera entidad financiera de la provincia.
 
A Aznar se la jugó en su día y a otros muchos.
 
Ahí tienen el resultado. No hay peor cuña que una derecha prepotente e incompetente; aquellos que se
creen que son de verdad.
 
Ahora por fin, el mefistofémico Arribas, ha quedado al descubierto. Quizá demasiado tarde.
 

Graciano Palomo es periodista y analista político