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No me moverán

Liturgia sindical

Enero 10, 2011

La semana pasada ha habido un ejercicio de Liturgia Sindical. Lo aprendí negociando convenios. La liturgia Sindical es el marketing sindical. Recuerdo convenios cerrados a altas horas de la noche, eso sí, después de una cena de calentamiento. El día siguiente los protagonistas podían decir a los trabajadores: hemos estado defendiendo vuestros intereses hasta la extenuación; esta madrugada, agotados, hemos conseguido sacar lo máximo a la empresa.

Algo similar se ha escenificado este Puente de los Reyes Magos. El Ministro de Trabajo, Sr. D. Valeriano Gómez, D. Cándido Méndez, D. Ignacio Fernández Toxo y sus colaboradores se han encerrado en un lugar discreto fuera del alcance de los medios. Objetivo: negociar sobre la Reforma del Sistema de Pensiones y la Negociación Colectiva.

Cuando escribo este artículo no se sabe en que quedará el acuerdo en pensiones. El primer escenario apunta que es previsible que se mantengan los 67 años de edad de jubilación que pretende el Gobierno con matizaciones. Entre esas matizaciones las más probables son que: a) si se ha cotizado más de 40 años se pueda jubilar a los 65 años; b) si los trabajos son de especial dureza se adelanta la edad oficial de jubilación; c) se reducirán en ambos casos los des-incentivos para los adelantos de jubilación; d) se ampliaran los años de cotización para el cálculo de la pensión entre 20 y 25 años, pero de manera paulatina para preservar las expectativas de quienes estén a punto de jubilarse; e) se primará la voluntariedad para alargar la edad de jubilación,… Nada que no sea esperable y esperado; nada que no haya sido ya  anunciado por los responsables del Gobierno; nada que no esté dentro de los términos de la racionalidad social y económica. ¿Entonces ¿Por qué la escenificación?: Liturgia Sindical.

El otro escenario es la ruptura y, en consecuencia, la convocatoria de una huelga general. El martes 11, cuando se publique este artículo, están convocadas las cúpulas de ambos sindicatos para estudiar la decisión ¡Otro ejemplo de Liturgia Sindical! En ese caso, se mostrarían indignados por la poca sensibilidad social del Gobierno y no les quedaría más remedio que representar a los ciudadanos en un ejercicio de protesta callejera inútil, aunque ruidosa.

De todas formas, no hay prisa, aún queda hasta el 28 de enero para escenificar una u otra escena de Liturgia Sindical. Es la fecha tope que ha marcado el Gobierno para presentar el Proyecto de Ley de Reforma del Sistema Público de Pensiones. Por eso durante un mes vamos a estar sometidos a un continuo bombardeo de propuestas, contrapropuestas, declaraciones y reflexiones; cuando cualquier experto conoce, más o menos, cual será el final.

Es un ejercicio de lo que un experimentado sindicalista me enseñó en un alarde de sinceridad: hay que vender el sacrificio que por el bien de los compañeros estamos haciendo, hay que hacer Liturgia Sindical. Este mismo sindicalista defendía que los convenios colectivos sólo deberían ser válidos para los afiliados a los sindicatos. Su argumento era: si mis esfuerzos negociadores valen lo mismo para los afiliados que para los que no lo son ¿por qué se va a afiliar la gran mayoría de trabajadores? Tenía razón, pero entonces los sindicatos deberían vivir básicamente de las cuotas de sus afiliados y eso, en España, no ocurre ni con la Iglesia Católica. En nuestro país UGT y CC. OO. se financian en buena parte vía Presupuestos Generales. Por tanto puede decirse que todo contribuyente fiscal, todo trabajador, está afiliado a un sindicato aunque no pague directamente la cuota sindical; la paga vía impuestos. Por eso el sindicato debe trabajar para todos, no sólo para sus afiliados. Ese es el fallo del argumento de mi amigo sindicalista.

Por cierto, hablando de Negociación Colectiva; en la reunión, además de la Reformas de las Pensiones también estaba este tema; clave económicamente a corto plazo. Todos los expertos consideran que el traslado de la Negociación Colectiva al nivel de empresa es básico para la mejora de la competitividad; con ello los convenios se adaptarían a las circunstancias de cada unidad productiva en: salarios, horarios, movilidad, formación,… mejorando la productividad de la plantilla.

En la estructura de la Negociación Colectiva se juegan mucho las cúpulas sindicales y la CEOE. Ahora la negociación se hace entre las cúpulas de la CEOE, UGT y CC.OO.,  y luego se aplica en cascada a las empresas; eso da sentido de existencia a las superestructuras sindicales y patronales. Si se traslada el foco de la negociación a las empresas, estas superestructuras habrán perdido parte de su función y tendrán que buscarse otras misiones. En la discusión de la Negociación Colectiva, la Liturgia Sindical será silenciosa, porque la CEOE y los sindicatos se juegan su propio cocido y no les interesa que eso lo conozca la opinión pública; ya lo verán.

J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Director del Executive MBA en Madrid