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No me moverán

Ley, ética y estética Bancario-inmobiliaria

Mayo 9, 2011

La situación de algunas Cajas de Ahorros y otras instituciones financieras, que pidan ayudas al FROB, puede ser paradójica. Reciben ayudas, que ellos no dan.

Un ejemplo: supongamos que una Caja recibe unos miles de millones del FROB para sanear sus cuentas. Un FROB que procede de los impuestos de todos los ciudadanos. Lo pide porque reconoce que su gestión no ha sido feliz. Sus administradores corrieron riesgos excesivos y la morosidad de sus clientes crece de manera alarmante. La institución está en peligro y hay que salvarla.  

Supongamos también que esa misma Caja tiene un cliente de activo con una hipoteca sobre el hogar familiar. Un cliente común en estas instituciones: casado, con hijos y un solo ingreso regular en la familia. Por diversas circunstancias el cliente entra en el desempleo. Los primeros tiempos entre las prestaciones, la indemnización y los ahorros hace frente a todos sus pagos sin problemas. Pasan los meses y no encuentra trabajo. Se le agotan los ahorros y la indemnización; también se le acaba la prestación; entra en el paro de larga duración dada la situación económica general. Por último, se ve incapaz de hacer frente a los pagos de la hipoteca.

Asimetría de tratamiento

Después de los avisos correspondientes la Caja de Ahorros ejecuta la hipoteca y se prepara el desahucio de la familia de su hogar. Al cabo de unas semanas la Policía desaloja a los expropietarios.

Todo ha sido legal. Nada que objetar desde el punto de vista de la Ley. Se ha cumplido a rajatabla, se han respetado las normas que permiten un tráfico económico moderno. Pero ya se sabe que según el aforismo latino: summum jus, summa injuria (la Ley suma, es la injuria suma). La aplicación estricta de la Ley puede ser la mayor injusticia.

¿Por qué a la Caja de Ahorros se le ayuda, con el dinero de todos, a resolver su falta de liquidez derivada de una mala gestión y al ciudadano-cliente no? ¿Por qué esta asimetría de tratamiento? La respuesta es que la caída de una institución financiera perjudicaría a muchos ciudadanos, mientras que la de una persona sólo afecta a él mismo y su familia. Es un cálculo utilitarista de las consecuencias de la acción. Un cálculo propio de los teóricos como Jeremy Bentham o Stuart Mill. Es la misma teoría ética que puede justificar los “efectos colaterales” en una guerra. Se busca el mayor bien para el mayor número de individuos -se hace independientemente de los efectos perjudiciales-, si éstos son menores que los bienes se actúa. Se actúa sin tener en cuenta que cada persona es digna en si misma; que el mal causado a una persona es tan importante como el bien de otros.

Las mismas condiciones para todos

Bien es cierto que el FROB da un préstamo, sus aportaciones tienen que devolverse. ¿Por qué no se hace lo mismo con el ciudadano-cliente-moroso? ¿Por qué no se le da una moratoria de pago hasta que salga de la situación de desempleo? Al fin y al cabo, muchas veces, su entrada en mora se debe a causas ajenas a su voluntad. Sobre todo, si tiene hijos pequeños, estos no tienen ninguna culpa de la situación. Otra vez se responde con la teoría utilitarista y se dice: si eso fuera así, el negocio hipotecario estaría en peligro y eso es un mal grande para la sociedad en general; perjudica el tráfico mercantil.

La acción de desahucio no es discutible legalmente. Pero, ¿éticamente? El utilitarismo es una teoría ética incompleta. La ética de la norma, en la que entra la solidaridad humana, la supera. El principio categórico de Kant dice: no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti mismo ¿Querría el probo empleado de la Caja o el funcionario de la policía o la justicia que le hicieran lo mismo si entrara en circunstancia de mora? ¿Lo querría Ud., querido lector?

Cinismo

También la ética de la virtud supera al utilitarismo porque en ella la solidaridad acaba siendo un hábito. Un hábito que mejora a los que realizan actos generosos; los hace solidarios. Los conduce a la amistad, que según Aristóteles es una de las condiciones de la felicidad.

Y, además, si un titular de un medio de comunicación fuera: La Caja de Ahorros… que ha recibido miles de millones del FROB, por su mala gestión, ha desahuciado de su hogar a una familia numerosa de cinco niños, el menor un bebe de seis meses que esta noche durmió a la intemperie ¿Sería estético? No lo parece. A mi no me gustaría salir en la prensa como responsable de estos actos.

Ley, ética y estética son el reto que los gestores de estas instituciones deben conjugar. En caso contrario que no hablen de Responsabilidad Social Corporativa o de Obra Social. Resulta cínico.


J.R. Pin Arboledas es Profesor del IESE. Cátedra de Gobierno y Liderazgo en la Administración Pública.