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A renglón seguido

Lechales del Congreso

Diciembre 29, 2015
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Casi coincidiendo con los tradicionales décimos del Gordo, las undécimas  Elecciones Generales acaban de adelgazar a los partidos mayoritarios, que han perdido peso específico en la báscula de la dominancia. El PP se ha dejado en el camino hacia la renovación de su mandato un tercio de sus votantes; los fieles a su causa han causado baja por causas que sólo ellos conocen, aunque podemos intuir, sin temor a errar, los motivos.

Alrededor de 3,5 millones de ciudadanos no han respaldado el dorso del equipo de Génova y sus sedes tan sedientas de poder. La digestión de lo malo conocido no los ha satisfecho, y el hambre por conocer lo venidero no asusta a esta legión de valientes castigadores, que tendrán la categoría de sensatos, si el tiempo les da la razón; sin tener que adquirirla, en detrimento de Marhuenda, en el kiosko más próximo.

Expropiación ejercida por los españoles

Han irrumpido como una fuerza de la naturaleza dos nuevas formaciones políticas. En su primera intentona de asaltar el herido –23F– cielo del Congreso: Podemos pudieron… además de otros Ciudadanos. Su osadía ha sido premiada con 109 escaños: 69+40. O lo que es lo mismo: Casi 8 millones setecientos mil apoyos desvanecidos (más de 5 y 3,5, respectivamente,) son el resultado de la expropiación ejercida por los españoles al banco de la confianza depositada en los dos partidos dominantes de toda vida.

Los socialistas tampoco se han ido de rositas, y han visto podado el parque floral de sus expectativas en más de 1,5 millones. Rosas que han tornado espinas en el viejo decimonónico jardín de Pablo Iglesias. Los clientes han cambiado de floristería atraídos por los nuevos aromas que inundan el ambiente de las calles de la renovada, de momento, –¡Ya veremos!- política.

A más de un centenar de parlamentarios les ha llegado, en los albores del invierno, el otoño de su carrera en el hemiciclo. El cercado del Congreso ha visto sacrificadas las cabezas de una centuria de sus ovinos. Han caído recentales, ternascos, y pascuales; sin miramientos. Eso sí, en favor de los lechales que destetarán de la bisoñez para participar del pasto de la legislatura: la auténtica  madre del cordero.

Quizá sea por la falta de lluvia, pero nadie quiere mojarse a la hora de unificar los criterios comprometedores en los imprescindibles apoyos que procuren la suma suficiente de escaños para gobernar. Tenemos la Cámara Baja de altas miras, y una –senex– paleolítica Altamira que está en horas bajas a cada minuto con cotización a la baja y en caída libre en la Bolsa de la utilidad territorial.

Y algún miembro de la curia nacional a lo suyo: el Obispo de San Sebastián manifiesta que los resultados de las elecciones muestran “un retrato de una sociedad enferma” […] hay que recuperar el “bien común”. Este galeno de la Santa Madre Iglesia detecta una imparable pandemia: la del cambio. Sólo le queda hallar el elixir que pueda sanarnos de la mala salud del bipartidismo anterior.

Paco de Domingo