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Los puntos cardinales

Lecciones del ajuste de cuentas a Hollande

Abril 1, 2014

Si me permiten la comparación, aunque sea un poco tosca, podríamos decir que el sistema electoral francés de doble vuelta elimina la rebaba y perfila mejor la verdadera silueta del objeto, como cuando comprábamos muñequitos de plástico en las piperas de nuestros tiempos. Esa limpieza de lo superfluo es lo que ocurre cada vez que los vecinos acuden a las urnas. Y el domingo pasado volvió a quedar de manifiesto un principio democrático que parece confirmarse  en cualquier convocatoria, como es que las elecciones no se ganan. Muy al contrario, las pierde quien gobierna. Esa es una de las lecciones que podemos extraer de las municipales, que han supuesto un muy serio correctivo para el presidente de la República, François Hollande, que llegó al Elíseo dispuesto a cambiar Europa con una revolución de medidas sociales para hacer frente a la austeridad impulsada por el “diktat” Bruselas-Berlín.

Pero el entusiasmo renovador duró muy poco y Hollande se vio obligado a poner en práctica políticas consideradas de derechas por su clientela, provocando el cansancio entre sus correligionarios y una caída de popularidad asombrosa. La verdad es que este hombre sólo es popular por el historial de las mujeres que le han ido acompañando a lo largo de los últimos diez años. El cambio de rumbo ha hecho resurgir casi por sorpresa a la derecha de la UMP, sometida a guerras intestinas a las que nos hemos referido aquí en alguna ocasión. Y el tercer elemento en el juego político del hexágono ha sido el Frente Nacional de Marine Le Pen, que ya está demostrando ser algo más que un proyecto fuera del sistema, como desde un primer momento alguien quiso hacer ver. Ahora, cuatro décadas después, la manera de exponer el discurso ante la ciudadanía por parte de Marine es muy diferente a los aspavientos de su padre, el viejo paracaidista que soñaba con Petain. El dibujo de la implantación del FN se concentra mayoritariamente en la ribera mediterránea y responde con toda lógica a una zona con una gran densidad de población procedente del Magreb. El populismo de Le Pen no tiene nada que ver con la nostalgia de los fascismos italiano o alemán de los años treinta del pasado siglo.

Pensando en las Elecciones Europeas

Atentos, pues, al resultado que eventualmente puedan arrojar las urnas en las Elecciones Europeas del 25 de Mayo próximo, para las que la campaña va a estar jalonada de mensajes relativos a las políticas migratorias y a las restricciones que algunos países miembros ya están aplicando, arrancando así votos por su derecha, léase el Reino Unido o Alemania, y sus planes respectivos para los emigrantes de estados miembros de la Unión, como Rumanía o Bulgaria. François Hollande ha optado por Manuel Valls para dirigir esta catarsis a los dos años de mandato. Es decir; se lo ha jugado todo a una carta con un neoliberal muy duro en políticas migratorias.

Desidia en las urnas

El relevo en el Gabinete parece demostrar que una cita electoral, cualquiera que sea, bien entrada una legislatura, es una buena ocasión para llevar a cabo cambios sustanciales. El grado de intensidad de los mismos es directamente proporcional a la debacle. Otra importante lección que puede extraerse de lo ocurrido en Francia es el elevado nivel de abstención, que también ha batido récords. En el caso galo es especialmente llamativo al tratarse de un proceso de elecciones municipales y en la Francia republicana el municipalismo, es decir, los ayuntamientos, como instituciones, son muy importantes. De hecho, tanto en el PSF como en la UMP, algunos de sus más destacados líderes han dado el salto a la política nacional desde la gestión local. Por eso sorprende la gran desidia que han confirmado las urnas.

Y ello nos puede hacer sospechar que a la hora de elegir las futuras instituciones europeas, a las que los ciudadanos siempre ven de lejos sin valorar el peso de las decisiones comunitarias en nuestra vida cotidiana, el interés quede reducido a mínimos. Dependerá en gran medida de que los grandes partidos sean capaces de articular discursos europeos de campaña. Si finalmente la gente se queda en sus casas, algo tendrán que preguntarse los responsables de esas formaciones cuando se miren al espejo. De todos modos, por mucho que unos y otros se obstinen en poner el acento en Europa, de puertas para adentro saben que las próximas elecciones a la Eurocámara van a suponer que las políticas domésticas también se sometan a reválida. ¿Ven ya a alguien calentando en la banda?.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.