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Los puntos cardinales

Latinoamérica salta al vacío entre tanta cumbre

Febrero 4, 2014

A lo largo de los años de existencia de esta sección hemos tenido la oportunidad de analizar con una visión quizá demasiado crítica en ocasiones, – reconozcámoslo -, las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos. El paso del tiempo de cada cita demostraba el desinterés y la descortesía de muchos mandatarios que se traducía en comentadas ausencias y en unos debates que, en la práctica, confirmaban su escasa utilidad. Pues bien; esta semana volvemos a la carga con otra de esas multitudinarias convocatorias, en esta ocasión bajo las siglas Comunidad de Estados Latinos y Caribeños (CELAC), que en su segundo encuentro ha dado a Cuba un protagonismo mediático del que habitualmente carece. Esta asociación de naciones latinoamericanas, otra más, surgió con una premisa que Washington consideraba casi una provocación; la exclusión explícita de Estados Unidos y Canadá como miembros.

La parafernalia exhibida en La Habana ha supuesto para el Gobierno norteamericano una suerte de aval al castrismo, sin que nadie se haya preocupado por la pública defensa de los valores de la democracia y los derechos humanos que en la primera reunión de Santiago de Chile quedaron impresas como pilares indiscutibles de este nuevo club de amigos. Por tanto, Estados Unidos siente que ha contemplado a apenas ciento setenta kilómetros de su frontera un lavado de cara y una proyección del régimen de los hermanos Castro ante todo el hemisferio. Ha molestado especialmente a la Administración Obama la ignorancia, casi el desprecio respecto de la disidencia interior de la isla, que intenta aprovechar cualquier exposición que genere interés internacional para dar a conocer sus demandas ante el mundo. Otra ocasión perdida, pues, ya que como decimos los asistentes han dado un sello de legitimidad a los anfitriones.

Oportunidad perdida

Hubiese sido una oportunidad extraordinaria para hacer pública la detención de mil cincuenta y dos disidentes sólo durante el pasado mes de Enero, una cifra que según la Comisión Cubana de Derechos Humanos supone todo un récord represor para el régimen. A decir verdad, no entraba en la cabeza de nadie imaginar a alguno de los participantes sacando a relucir el espinoso asunto sobre la mesa de la CELAC. Como decimos, Estados Unidos no oculta su decepción y apuesta sin dobleces por la prevalencia de la Cumbre de las Américas, un foro en el que sí está representado junto a sus vecinos canadienses.

La próxima reunión de las Américas se celebrará en 2015 en Panamá, un país que disfruta de un protagonismo en ascenso y de una presencia en la prensa salmón que le confirma como imán que atrae grandes intereses económicos. Ese es el caso panameño, no así el de dos de los países asistentes a La Habana, tradicionalmente entregados a la causa de los hermanos Castro. Argentina y Venezuela, que ostentan el dudoso privilegio de contar con las peores políticas económicas del planeta y, por ello, de provocar el miedo y el rechazo de los inversores internacionales. De todas formas, en breve comenzarán los preparativos de la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará el próximo otoño en Veracruz. Desde entonces, las convocatorias serán bianuales, lo que demostrará la devaluación del proceso iniciado en 1991 en otra ciudad mejicanas, Guadalajara. Y seguiremos viendo la pugna entre organizaciones supra regionales con casi los mismos integrantes que defienden estrategias muy diversas según donde asienten las posaderas. Todo un modelo de integración, en fin.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.