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Los puntos cardinales

Las urnas peruanas están llenas de fantasmas del pasado

Abril 5, 2011

Cuando observamos el panel electoral peruano, lo primero que nos viene a la cabeza es plantearnos cómo es posible que uno de los países latinoamericanos más empeñados en seguir la senda de una economía de mercado de corte occidental tenga una lista tan corta de líderes políticos.

Da la sensación de que entran y salen de la cancha, como en un partido de balonmano. Alán García, el todavía Jefe del Estado, deja el fantástico palacio colonial de Lima después de su segundo mandato, un periodo caracterizado por el crecimiento, la modernización y el rigor fiscal, muy alejado de aquel quinquenio 85-90 en el que el corpulento y retórico García tuvo que pedir auxilio al Fondo Monetario Internacional, mientras Sendero Luminoso era un poder criminal contra el que las instituciones no eran capaces de acabar.

La sombra de Fujimori

Dentro de unos días los peruanos vuelven a las urnas. García ya no estará, pero sí regresa el primer plano Alejandro “Cholo” Toledo, el mismo que le derrotó en 2001. Toledo, un hombre de formación económica estadounidense con tinte socialdemócrata, fue el artífice del despertar económico del país, aunque la sombra de la prostitución, la cocaína y las juergas siempre aparecieron en los momentos clave.

Otro de los nombres que provoca sobresalto es el de Keiko Fujimori. Es de imaginar que de semejante padre, la hija haya sido capaz de lavar las vergüenzas de un periodo en el que el jefe de los servicios de inteligencia, Vladimiro Montesinos, hacía y deshacía a su antojo. Eran Vladi y sus “vladivideos” el terror de las compañías internacionales. No me gustaría estar en el pellejo de aquellos ejecutivos que representaban la vanguardia de la inversión española y nuestro orgullo multinacional, que se relajaban en las habitaciones de un conocido Hotel limeño sin saber que estaban dotadas de la más sofisticada tecnología audiovisual para captar sus aficiones secretas y luego incorporarlas a la negociación. Pero eso es otra historia.

Generación desconocida

El tercero y, por ahora, favorito en las encuestas, es Ollanta Humala. Se dio a conocer hace cinco años con un discurso y unos modos que hacían temer demasiado la apertura de una franquicia chavista en Perú. Sin embargo, este hombre que cultiva las tradiciones indígenas sabe que le es más rentable abandonar la iluminación bolivariana y las amistades del ALBA y acercarse a políticas económicas que sean fácilmente homologables por Washington.

Perú disfruta de buenos medios de comunicación, de serias universidades y de una tradición y una cultura, incluida una sublime gastronomía, que le hacen ser acreedor de la confianza y el interés internacional. Lo curioso es que estas elecciones sean un ejemplo de ese tiempo pasado que por lo visto siempre fue mejor, según sentenció Jorge Manrique. No sabemos dónde está la generación de nuevos líderes peruanos. Aunque, a decir verdad, tampoco sabemos dónde está la nuestra.
Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.