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Atando cabos

Las tres cabezas de caballo de Luis Bárcenas

Febrero 24, 2013

Cuando en la película “El Padrino”, Jack Woltz, un magnate de la industria de Hollywood, encuentra al despertarse la cabeza de un caballo metida en su propia cama impregnada de sangre sabía perfectamente cuál era el mensaje. Esta escena ha quedado en el imaginario colectivo como una de las formas más puras y duras de aviso de la Mafia.

Luis Bárcenas, Luis el “cabrón”, tal y como le llamaba el supuesto cabecilla de la trama Gürtel, Francisco Correa, ha ido colocando pequeñas cabezas de caballo para intentar supuestamente chantajear nada menos que a toda la cúpula del partido en el Gobierno, incluido a su presidente.

Mientras no se demuestre lo contrario, aquí el PP y Mariano Rajoy no son cómplices de nada sino victimas de uno de los mayores escándalos de chantaje político de la historia democrática de nuestro país. Bárcenas lo tenía todo perfectamente diseñado y preparado. Obedece, en mi opinión, a una actitud premeditada que sólo haría uso de ella en el caso de ser descubierto después de más de 20 años presuntamente sirviéndose de uno de los principales partidos políticos de este país. Engañando a sus compañeros y semejantes y, supuestamente, enriqueciéndose y ocultando la verdad de sus negocios. Por eso, a estas alturas, sigue extrañándome la actitud de la mayoría de la cúpula popular, que salvo excepciones como la de la actual secretaria general, María Dolores de Cospedal, nadie ha terminado de presentar una demanda o querella criminal contra el ex tesorero. Aseguran que lo harán. Pero todo está empezando a ser demasiado tarde.

Las piezas del chantaje encajan

El operativo de Bárcenas comienza en el momento en que tiene la seguridad que la Fiscalía de Suiza decide enviar a España la comisión rogatoria solicitada por la Audiencia Nacional. En ese momento, y después de intentar de paralizar la entrega a través de recursos en Suiza, Bárcenas, de forma fría y calculadora, diseña su último intento: el chantaje. Y las piezas han ido encajando. Justo al día siguiente de que todos conociéramos que había llegado a tener hasta 22 millones de euros en una cuenta en Suiza, al día siguiente, el diario El Mundo publica que “Bárcenas pagó sobresueldos en negro a la cúpula del PP“. He aquí, la primera “cabeza de caballo”, el primer aviso a navegantes.

Tras esta información se empieza a decir que no hay papeles, que es muy fácil citar fuentes anónimas, que es imposible que alguien firme un “recibí” siendo supuestamente dinero negro, etc… No importa, ya estaba en marcha la segunda oleada, esta vez en otro periódico.

Algo más de una semana después, y tras una sospechosa carta publicada por su amigo y ex abogado, Jorge Trías, el diario El País<span> publica una supuesta libreta en forma de fotocopias donde aparecen pagos realizados a miembros determinados del PP. La misma letra, casi parece el mismo bolígrafo, mezclando supuestamente pagos en A y en B, y datos contables que comienzan en el año 1990 y terminan en 2008. Pero ni rastro de los años ni de los ejercicios de 1993, 1994, 1995, y 1996. Una ausencia no ayuda en nada a la credibilidad del conjunto de los papeles. O mejor, dicho, unos papeles filtrados nuevamente como la segunda pieza de la trama del chantaje. He aquí la segunda cabeza de caballo de Bárcenas.

Que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda

Entre medias, la negación de todo. En una entrevista en televisión, Bárcenas niega ser el autor de dichas fotocopias, niega que sea su letra, niega los pagos en B, niega y niega. Pero al mismo tiempo aplica otro principio de manual mafioso: que tú mano derecha no sepa lo que hace la izquierda. La Fiscalía Anticorrupción abre diligencias. En su declaración también niega, pero ya comienza a temer que lo que hace su “otra mano” comience a flaquear. Los papeles serán falsos o manipulados, pero tiene que quedar claro que lo sabía todo, aunque la realidad es que el único que lo sabía era él. Es entonces cuando aparece el último informe de la UDEF, la Unidad de Delincuencia Económica de la Policía. En dicho informe se da cuenta de que Luis Bárcenas sólo dijo, simplemente manifestó, ante un notario de su confianza que él fue la persona junto con el otro ex tesorero, Álvaro Lapuerta, encargado de la contabilidad del PP, y las donaciones, desde 1994 hasta 2004. Por cierto, fechas que no coinciden en su totalidad con las que aparecen en las fotocopias publicadas por el diario El País. Al notario, en principio no le entregó ningún documento, simplemente manifestó una obviedad: que era el responsable de la contabilidad. Pero da igual. He aquí, la tercera cabeza de caballo de Bárcenas.

Afortunadamente, todo está en manos de la Justicia y la Policía, y afortunadamente el tiempo coloca a cada uno en su sitio. La verdad saldrá a relucir y lo peor que puede hacer un presunto chantajista es menospreciar el trabajo de la policía, los jueces, y la prensa.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio