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Otras opiniones

Las tigresas blancas

Septiembre 3, 2014

Su origen se sitúa en la época del Emperador Amarillo (2500 AC), exclusivamente integrado por una sociedad secreta de mujeres solitarias. Son mujeres que cuidan mucho su aspecto físico, para estar siempre guapas y atractivas, seductoras para los hombres. Convertirse en tigresa blanca son nueve años de formación, repartidos en periodos de tres años cada uno, dividido en tres etapas: la primera, regeneración sexual, las discípulas tienen que seducir a los hombres, llamados dragones verdes. Esa es su labor.

Tienen un asesor especializado, que les ayuda en mantenerlas mientras se inician: se trata del dragón jade, un hombre que las inicia en sus años de formación. El dragón de jade puede supervisar las felaciones de la tigresa a su dragón verde, sin que se de cuenta y deberá instruirla para lograr con éxito su eyaculación. Las practicantes solo se tragan el semen de dragón de jade, privilegio que no tienen otros hombres.

Terreno fértil en el que crecer

Esta sociedad, hasta ahora secreta, busca que sus creencias no queden en el olvido, como lo confirma la matriarca Madame Lin, con respecto a las enseñanzas sexuales de la tigresa blanca: los secretos de las maestras taoístas. “Estamos convencidas de que, por fin, con esta maravillosa compilación de las enseñanzas de la Tigresa Blanca realzada por Hsi Lai, nuestra filosofía y conocimientos no caerán en el olvido. Dichas enseñanzas disponen ahora de un terreno fértil en el que crecer”, asegura.

En cada práctica debe asegurarse que su hombre eyacule, pues aseguran que así se mantendrán siempre jóvenes y, según la creencia, pueden llegar a rejuvenecer de 5 a 10 años. Tanto es así que es capaz de lograr retrasar la menopausia, o en los mejor de los casos, que nunca llegue.

La actividad más productiva de estas mujeres es la felación; no rechazan otras que en contadas ocasiones practican, como el sexo anal o en grupo (en el que solo puede haber una mujer). Las tigresas se depilan todo el cuerpo, en especial área púbica, menos su larga melena oscura. Originalidad y misterio en una sociedad secreta de mujeres de ideología taoista que restaura su juventud y belleza practicando felaciones.

Alcanzar la inmortalidad es su fin
 
Su nombre hace referencia al yin y a lo femenino, las hembras de esa especie animal deben copular mas de 100 veces para quedarse preñadas, por eso es un animal seductor tiene que atraer al macho. Cuantas más felaciones mayor beneficio obtienen, según el yin de la energía que aporta este tipo de práctica por la capacidad de absorber la energía sexual masculina siempre basado exclusivamente a través de la práctica sexual del sexo oral.
 
A lo largo de toda la historia las tigresas han sido despreciadas por casi todas las ideologías. El confucionismo, patriarcal hasta la médula, consideraba a las mujeres como meros medios para conceder hijos varones a los hombres. La revolución de Mao, en 1949, arrestó a miembros de distintos grupos de cultos sexuales, entre ellos a Madame Lin, que pasó un breve periodo en prisión. Mao era un líder moralista e ilegalizó la tenencia de concubinas, consortes o cortesanas para ganarse el apoyo del pueblo, aunque esta regla no contaba para él, cosa que la mayoría no supo hasta después de su muerte. Este rechazo general fue lo que provocó el enorme secretismo de esta organización y la simpatía, que muchos le profesan.
 
Como siempre, sacando a pasear la doble moral. Como decía John Lennon en una de sus míticas frases: “Las guerras se enseñan y el sexo se tapa”.
 
Martina Delaterra