Menú Portada
Otras opiniones

Las Tarjetas de Crédito más exclusivas

Septiembre 6, 2011

Asistentes personales que hacen realidad los más extraños deseos, partidas de golf con tus ídolos, pases de moda privados o entradas para los espectáculos más elitistas son solo algunas de las ventajas de las que disfrutan los propietarios de estas tarjetas


Poco se ha escrito sobre las tarjetas de crédito que esconden las carteras de las personas francamente ricas. Ya sea por el recelo con el que los bancos protegen los nombres de los afortunados propietarios o sencillamente por el reducido número de tarjetas de verdadero lujo que hay en circulación, lo cierto es que son un secreto para la mayoría de los mortales. 

Lo que sí parece claro es que quien posee una de estas tarjetas no lo hace por el mayor crédito que éstas le brindan ya que sencillamente ninguna de ellas se atreve a poner límite alguno al gasto de su propietario; algo por otra parte explicable si tenemos en cuenta que para poseer alguna de ellas se exige tener por lo menos 30 millones de dólares en la cuenta corriente

Tampoco el atractivo de estas tarjetas radica en la cuota obligatoria anual de 2.000€, o por estar fabricadas en oro de 23 quilates ni tampoco incluso por el hecho de tener que gastar un mínimo de 200.000 euros al año con ella. 

Preparadas para hacer frente a todo tipo de caprichos y emergencias 

Con estas tarjetas de crédito se acabaron las preocupaciones de encontrar un asiento en clase preferente incluso cuando el vuelo anuncia overbooking. Si su dueño celebra su cumpleaños y desea que toque en su fiesta privada su estrella de rock favorita solo tendrá que pedírselo a uno de los asistentes que ponen estas tarjetas a su disposición. 

Si tu capricho es compartir una partida de golf con alguno de tus ídolos o que las mejores casas de moda te hagan pases privados en tu propia casa o incluso asistir al concierto de Año Nuevo o sencillamente que acuda tu peluquero de confianza a cortarte el pelo a tu lugar de descanso, todo lo que tendrás que hacer será marcar un número. 

Si esto ya de por sí despierta el interés de los multimillonarios, lo que verdaderamente les atrae de estas tarjetas no es otra cosa que sentirse miembro de ese grupo tan reducido de personas que ha sido considerado por parte de la cúpula de los más poderosos bancos mundiales lo suficientemente ricos y especiales como para ser merecedores de tal honor. 

El abanico de poseedores de esta tarjeta es además de escaso también muy variado. Así, por ejemplo, encontramos como miembros de estos “clubs” a personajes tan variados como Bill Gates, Britney Spears, Brad Pitt o Amancio Ortega

Asesores personales que satisfacen tus deseos las 24 horas del día 

Lo primero que se hace con todo nuevo miembro es realizarle una entrevista para conocer sus intereses; tanto los confesables como los que no. Una vez claro el perfil de esa nueva incorporación, se le asignarán dos asistentes personales capacitados para satisfacer todos los caprichos. Uno de ellos se especializará en aquellos referidos a su estilo de vida y otro le ayudará en hacer realidad todo lo referente a sus viajes más exclusivos. Ambos asistentes se marcarán como objetivo conocer perfectamente los gustos de sus privilegiados clientes para así estar siempre preparados frente a cualquier inesperado deseo. 

Para poseer una de estas tarjetas no solo bastará que el caballero o la señora tenga una más que abultada cuenta corriente. Además, será necesario que el banco los considere lo suficientemente respetables como para ofrecerles el privilegio de poder disfrutar de sus servicios. 

Para contar con una de estas tarjetas de crédito como la American Express Centurión o la tarjeta de crédito de JP Morgan Palladium habrá que destacar, por ejemplo, en el mundo de los negocios, el arte, la moda, el deporte o el cine. Una vez que se es admitido dentro de este círculo al que algunos han llegado a calificar como de sociedad secreta, se abre un mundo de posibilidades inimaginable para la mayoría de los mortales. 

Un mundo de privilegios

A pesar del recelo que hay a la hora de hablar de las peticiones de este pequeño grupo de elegidos, a lo largo de la corta vida de estas elitistas tarjetas ha trascendido que estos asistentes han tenido que ingeniárselas para conseguir hacer realidad los más dispares deseos. 

Así por ejemplo un cliente pidió a uno de sus asistentes dos perros dálmatas de regalo de cumpleaños para un niño que se quedó prendido con la película. En otra ocasión, otro se las tuvo que ingeniar para cerrar una lujosa tienda de moda para que su cliente no fuera molestado mientras realizaba sus compras. Las entradas para los estrenos de la ópera, palcos, la final de la Champions son peticiones de lo más frecuentes. 

Todo un mundo que no deja de sorprender hasta al mismísimo Dionysos. 

Dionysos 

dionysos@extraconfidencial.com