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Otras opiniones

Las mujeres infieles

Enero 18, 2010

Como continuación al artículo anterior, hoy, y bajo prescripción de mi director, me toca hablaros de las mujeres infieles. Haberlas haylas aunque podéis imaginaros la dificultad que para el cornudito supone pillarlas por su gran habilidad y destreza. Normalmente las mujeres infieles suelen padecer de alguna patología psiquiátrica, pues si algo tenemos las féminas es la valentía de poner fin a una relación cuando el amor ha pasado a mejor vida. No obstante he pasado a clasificar a las mujeres que engañan a sus maridos en varios grupos:

La narcisista

Es ese tipo de mujer que se cree que el mundo gira alrededor suyo. Su única pretensión en la vida son ellas mismas y por eso quieren ser las más guapas, las más importantes y en definitiva las más en todo. Se casaron con un hombre que las hizo creer que eran el centro del Universo y sólo por ello contrajeron nupcias con ese hombre que era capaz de ponerse a sus pies como si de una alfombra persa se tratase. El problema de este tipo de mujer es su incapacidad de saciar su ego y por eso necesitan del halago continuo. Se trata de la típica mujer picaflor que coquetea con todos y que no duda en engañar al marido en cuanto el butanero, el obrero desde el andamio o cualquiera que sea las haya dedicado un piropo.

La vengativa

Es el tipo de mujer herida porque ha pillado al marido con otra. Como no tienen valor para separarse porque toda su vida gira alrededor de la vida social de su esposo, han decidió vengarse aplicando la Ley del Talión. Su única escapatoria para paliar la rabia y el odio que sienten hacia su señor esposo es; o bien arruinarle económicamente con toda clase de operaciones de cirugía estética para volver a tener el aspecto de una jovencita atractiva o bien ponerle los cuernos con el primero que puedan. Es la manera que tienen de tratar de paliar la depresión clínica crónica que padecen pues este tipo de mujeres jamás superan una traición.

La mujer sola

Es una mujer casada con un hombre ausente. Por este motivo se siente desatendida y profundamente sola. Es esa mujer casada con un hombre que nunca está en casa por motivos de trabajo y que pasa muchísimo tiempo sola. En el fondo es una mujer que necesita cariño y que suele refugiarse en el calor de unos brazos que la acojan cual perrito al amo que le da de comer. Conozco casos de mujeres solas que se enamoran de su monitor del gimnasio, de su médico de cabecera y de cualquiera que las preste la atención que no tienen en casa.

La mantis religiosa

Este tipo de mujer se ha casado por interés y nunca ha querido a nadie. Es egoísta, altiva y busca posicionarse socialmente con algún destacado empresario, abogado o lo que sea, pero siempre importante dicho sea en términos de cartera. Aspira a ser una esposa mantenida y hará siempre lo posible para anular al marido y sentirse la novia en la boda y la niña en el bautizo.
Como es mala persona, odia a su esposo por ser más importante que ella y precisamente por ello su única ambición es poder encontrar otro hombre que tenga más dinero que aquel. Son esas mujeres que ni comen ni dejan comer, es decir que no dejan al marido hasta que no tengan pillado a otro y tampoco dejan que aquel se marche con otra mientras ella tenga agarrada la “sartén por el mango”. Se trata por ende de perfectas mantis religiosas con las que hay que tener muchísimo cuidado pues acaban con todo lo que encuentran a su paso cuando tienen el objetivo en algún afamado señor.

Teresa Bueyes