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Mensaje en una botella

Las azafatas tienen pelotas

Febrero 19, 2014

El presidente de Melilla propone que haya azafatas en la frontera con Marruecos “como comité de recibimiento”. Juan José Imbroda ofrece esta alternativa, en el caso de que la Guardia Civil no pueda actuar cuando los inmigrantes intentan saltar la valla que sirve de frontera entre la ciudad autónoma y el reino alahuí. Pero las azafatas son mucho más que un “comité de recibimiento”. Y tienen pelotas, como quedará demostrado a continuación.

Una “mujer encargada de atender a los pasajeros a bordo de un avión”, que es como define la Real Academia Española a una azafata, tiene muchos más cometidos. Es frecuente emplear con ligereza el término azafata, seguramente porque en el imaginario colectivo permanece esa estampa, inequívocamente franquista, de la mujer dedicada a atender el pasaje de uno de los aviones de las Líneas Aéreas de España.

Las azafatas de Iberia forman parte de la historia de este país desde 1927, año de la creación de la compañía bandera de la aeronáutica española. Con el paso del tiempo y la apertura de nuestro país al mundo, nuevas compañías se han sumado al plantel de aerolíneas. Las azafatas son realmente TCP, siglas de que corresponden a tripulante de cabina de pasajeros, y el tripulante que está al frente del grupo es el sobrecargo. Su trabajo se lleva a cabo en la parte del avión que ocupan los pasajeros, mientras que los tripulantes de la cabina desde la que se pilota la aeronave son el comandante (también llamado capitán) y el segundo piloto.

Los tripulantes de cabina de pasajeros son denominados comúnmente auxiliares de vuelo. Una azafata es, por tanto, una auxiliar de vuelo. Hay azafatos, si se me permite la expresión que no figura en el Diccionario de la Real Academia, porque el trabajo de los auxiliares de vuelo no está reservado sólo a mujeres. Esta aclaración no parece necesaria en los tiempos que corren, pero el saber no ocupa lugar.

La criada de la reina

Las azafatas no viven en el paraíso, no se dedican solamente a viajar gratis, no tienen un trabajo que es el chollo del siglo y no son mujeres florero. En su caso, pasan fuera de casa entre tres o cuatro días seguidos, que es lo que dura una línea; y puede ocurrir que salgan de su domicilio a las seis de la mañana del lunes y vuelvan en la madrugada del jueves. Las que vuelan al continente americano viven a cuestas con el cambio horario, que no ayuda mucho a conciliar la vida personal y laboral. No tienen fines de semana ni festivos libres: sólo si coinciden con sus días de descanso. Siempre trabajan en Navidad o Año Nuevo. Sólo pueden elegir una parte de sus vacaciones porque el resto les es asignado.

Tienen indiscutiblemente sus ventajas, empezando por disponer de un trabajo que no es de los peor remunerados y que les permite disfrutar de una de las mejores actividades que puede llevar a cabo el ser humano en la vida: viajar. Sin duda. Pero es conveniente saber que no es oro todo lo que reluce. Como ocurre en cualquier empleo. Ni más ni menos. Otra prebenda son las pelotas. Se trata de cuatro días libres consecutivos al mes que les asigna la compañía y que son intocables: son días que se toman por pelotas. ¿Ven como las azafatas tienen pelotas? Y tienen cuatro. ¡Toma ya!

Las azafatas atienden a algunos pasajeros que, en caso de no ser pasajeros, probablemente no recibirían el trato que ellas les dispensan. ¿No han pensado nunca, cuando estaban a bordo de un avión, que el vuelo habría sido más agradable sin la presencia de su vecino de asiento? Cualquiera que haya volado en avión sabe lo que es llevar a bordo a un compañero de viaje capaz de convertir el vuelo en una pesadilla.

El trabajo originario de las azafatas, no obstante, es el que puede dar lugar a confusión a quienes no tienen claras las funciones de estas profesionales en el siglo XXI. La Real Academia Española recuerda que una azafata era la “criada de la reina, a quien servía los vestidos y alhajas que se había de poner y los recogía cuando se los quitaba”. Eso ya no se lleva. Al menos en los aviones.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero