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Otras opiniones

Las alfombras de Zapatero

Diciembre 11, 2011

Al margen de los actos protocolarios de traspaso de poder de estos días -ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui (PSOE), y Soraya Sáenz de Santamaría ( PP), foto aquí, foto allá-, están las cuentas ocultas, lo que no trasciende ante la euforia inicial del nuevo Gobierno elegido, los pufos que deja el que se va, sorpresas como la que se encontró Dolores de Cospedal en Castilla-La Mancha, miles de millones de deudas, cientos de millones de ERES falsos, coches oficiales de lujo, inversiones multimillonarias para nada, televisión corrupta. Una ruina, en definitiva.

Ya empiezan a salir oficialmente algunos pufos de la hazaña zapateril: 27.000 millones sólo en el ministerio de Defensa, regido por Carmen Chacón, la “niña de Felipe”, aspirante a suceder a José Luis Rodríguez Zapatero, líder del PSOE y de la incompetencia. Esta cifra escalofriante de supuestas inversiones militares ha sido facilitada por el secretario de Estado, Constantino Méndez, advirtiendo que la culpa es del PP, como si todos fuéramos idiotas y el tiempo -ocho años- no hubiera trascurrido en la etapa zapateril.

Una auténtica ruina

Luego están esas cifras enrevesadas de la macroeconomía que se resumen en una preocupación permanente para los mercados nacionales e internacionales y que el ciudadano de a pie no entiende, aunque las sufre más que nadie. En resumidas cuentas, España tendrá que pagar en el año 2012 unos 400.000 millones de euros en vencimientos de deuda pública y privada, mientras el paro crece -cinco millones de desempleados ya-, las autonomías siguen siendo un pozo sin fondo y la producción tiene un equivalente a nada: una ruina.

Hasta el PSOE, que ha disfrutado las mieles del poder, lo pasará mal. Bueno, no tanto: el Banco de Santander le condonó una deuda de 12 millones de euros, lo mismo que el BBK, otra de 21 millones de euros. Sin contar lo de Montilla en el PSC que consiguió de la Caixa una quita de más de 7 millones de euros. Menos da una piedra. ¿En qué gastarán tanto si se llevan un pastón en las elecciones y los cargos políticos viven a cuerpo de rey?

En Irlanda, Zapatero estaría muerto de miedo

Zapatero tampoco se ahogará. Ha conseguido resolver el préstamo que le concedió el Banco de Santander para su chalet en la Playa de Vera (Almería), se construye otro de lujo en León y, además, le quedan numerosas prebendas económicas y otras gabelas que arrastra el cargo que deja hasta la eternidad, pese a su negligencia como gobernante. En Islandia estaría muerto de miedo, pero estamos en España.

Esta herencia envenenada se la encontrará el Gobierno de Mariano Rajoy sobre las alfombras, no es ninguna sorpresa: los expertos calculan que Zapatero ha entrampado en 24.000 euros a cada contribuyente con inversiones y planes de estímulo descabellados para combatir la crisis. Felipe González también dejó a España en la ruina absoluta: un índice de paro superior al de Zapatero, corrupción generalizada: Filesa y los Roldán y compañía huyendo con el dinero público… Pero, ¿se supo todo en 1996 cuando entró Aznar?

Cuidado con levantar las alfombras

No todo. Las pensiones estuvieron quebradas y hubo que entramparse para evitar un estallido social. Por citar un ejemplo de alfombra no levantada y pestilente: en RTVE había unos 70.000 millones de pesetas de corrupción controlada, vamos que se sabía quién se lo llevaba crudo, además de un billón de pesetas en deudas. No resulta extraño que la directora general que nombró Aznar, Mónica Ridruejo, economista prestigiada, dimitiera un año después -cosa rara por estas geografías-, si quiso cortar todo aquello por lo sano y el Gobierno no se atrevió.

Rajoy y compañía, después de las fotos y las sonrisas se encontrarán con la tarea de hacer frente al descalabro actual. Nada nuevo. Pero no levantarán las alfombras de Zapatero por una razón imperiosa: la alarma que crearía en las instancias internacionales a las que estamos pidiendo ayuda nos llevaría al descalabro descomunal. Patriotismo mal entendido, sí. No estamos en Islandia, repito.

Sebastián Moreno