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El mayordomo

Las 10 reglas de oro de la corbata

Noviembre 1, 2009

Si hay un complemento de la vestimenta masculina formal que está expuesto en todo momento a la vista de todos, ese es la corbata. Siempre he mantenido que los zapatos son la prenda más importante del armario del caballero. A partir de ahí podría entender que cada uno de nosotros estableciese una segunda prioridad. Lo que para mí podría ser unos conjuntados calcetines para otro podría ser una buena camisa o un abrigo. Sin embargo, no serían pocos los que elegirían a la corbata como su primera preferencia.

Uno de los complementos más antiguos
Es difícil establecer el origen de la corbata ya que ésta ha pasado por una evolución bastante importante.

Quizás su antepasado más lejano sea el pañuelo que se anudaban al cuello los señores en el S. II d.C.

El antecesor que más ha influido en la corbata tal y como la conocemos hoy ha sido la “bandanna”; una especie de pañuelo que se ataba alrededor del cuello y se anudaba con un lazo y que el famoso dandy Beau Brummell se encargo de popularizar en la sociedad Británica del S. XIX.

No obstante, el gran cambio se produce en 1880 debido a la costumbre que tenían los estudiantes del Oxford´s University Exeter College de atarse al cuello las cintas de los sombreros de paja.

Cómo combinarla
A la hora de conjuntar una corbata hay que tener en cuenta principalmente el color y el dibujo. El tejido de la corbata no es tan importante cuando de combinarla con el resto del conjunto se trata.

En principio debemos tener en cuenta que una camisa a cuadros no combina bien con una corbata a rayas. Tampoco sucede lo mismo con una camisa a rayas junto a una corbata de círculos. Por el contrario, una camisa lisa admite prácticamente todo tipo de dibujo en la corbata. Los motivos de caza o náuticos no son apropiados para vestirse en la gran ciudad.

Las corbatas de lana al haber sido pensadas para ser vestidas en el invierno deberán ser conjuntadas con colores típicos de esa estación. Su sitio natural es el campo y no la ciudad.

No obstante y a pesar de todas estas indicaciones, la regla más importante para acertar en la combinación de la corbata no es otra que conseguir una correcta proporcion de diseños o patterns con los de nuestra camisa y con los de nuestro traje. Por ejemplo, una corbata con un dibujo escocés siempre quedará mejor con un traje de Tweed y con una camisa tipo Tattersall que con un traje diplomático.

Las medidas
Uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de escoger la corbata a vestir es tener en cuenta nuestra complexión y las medidas de las solapas de nuestro traje. Si somos de complexión gruesa parece lógico que tanto nuestras solapas como nuestras corbatas sigan esa línea. Igualmente, no tendría sentido para los que somos delgados decantarnos por chaquetas de solapas anchas y corbatas de 9,5cm. Esto acentuaría nuestra delgadez.

Una vez más: la adecuada proporción de nuestra ropa respecto a nuestro físico es la responsable del éxito o del fracaso del resultado final.

Pensemos por un momento en el príncipe Michael Kent. Si éste quisiera vestir sus kipper ties con un cuello cuyas puntas fueran cortas, o estrechas o se cerrasen mucho, el nudo quedaría desproporcionado del resto del conjunto.

Algo similar ocurre con el nudo de la corbata. La elección de éste no sólo se debe hacer atendiendo al cuello de la camisa y a nuestros gustos personales sino también al contorno de nuestro rostro.

Las 10 reglas que nunca podemos olvidar
Hay 10 reglas básicas que desde Nápoles han llegado al resto del mundo y que son el decálogo al que prestar atención cuando hay que vestir nuestra corbata.

1. El ancho: de suma importancia. El adecuado está entre 8,5 y 9,5cm en su parte más ancha.

2. El nudo: es importante aprender a hacerlo sin apretar demasiado para evitar el efecto “ahorcado”. Deshacerlo siempre por la noche y dejar la corbata estirada.

3. Debe tener el tejido adecuado: seda jaquard para las de regimientos, seda más ligera- tipo fular- para las estampadas, lana y estampados escoceses para atuendos sport en invierno.

4. Una corbata para cada ocasión: por la mañana son preferibles los colores claros y estampadas, y para la noche opta por colores oscuros.

5. No te dejes aconsejar y no dejes la elección de la corbata a nadie. La única regla es seguir tu propio instinto. Elegir una corbata debe ser un acto irracional.

6. El instinto también debe seguir una cierta lógica. Evita estampados demasiados grandes y llamativos pero también aquellas corbatas con un único dibujo central o demasiado pálidas o anodinas. Recuerda que la corbata refleja tu personalidad.

7. Preferibles: corbatas de colores definidos con dibujos pequeños (motas, rombos, cuadros o cachemir) y las de rayas transversales de dos o tres colores, como mucho.

8. Los colores: la corbata debe sobresalir o destacar sobre el traje y la camisa pero sin impactar. Debe ser de un color más oscuro que el de la camisa y más intenso que el de la chaqueta. Se trata a menudo de la única nota de color en un traje serio pero no debe atraer la atención exageradamente. Evitar el verde pistacho, el amarillo canario así como el rojo fuego y el rosa chicle.

9. La combinación con la camisa es un campo minado donde sólo puede conducirte el buen gusto. Evitar corbatas gruesas con una camisa de cuadritos o la combinación de “rayas”, corbata de rayas de regimiento con camisa de rayas y chaqueta estampada.

10. Nunca intentar la armonización de la corbata con el pañuelo de bolsillo. Se trata de un hábito inútil y snob anacrónico. Siempre evita un look demasiado afectado o cuidado y opta por una elegancia relajada.

La buena corbata
El reconocer cuándo estamos delante de una buena corbata no es tarea fácil, ya que si no tenemos la oportunidad de tocarla será difícil que podamos formarnos un juicio de valor. Si tenéis la oportunidad, dar un pequeño pellizco a la seda para de esta forma ver si cuando vuelve a su posición inicial se queda la marca o la arruga formada desaparece rápidamente.

Cómo conservarla
El enemigo principal de las corbatas son las manchas. Con seguridad en cualquier tintorería serán capaces de quitarnos la mancha pero casi seguro la corbata ya no será la misma. Los productos químicos que se utilizan y las planchas de gran potencia harán que la textura de éstas ya no vuelva a ser la misma. De ahí que encontrar una tintorería de confianza sea vital.

La mejor forma de conservar nuestras corbatas es guardarlas en un cajón enrolladas para que no cojan forma alguna. Si no contamos con dicho cajón, un colgador de corbatas con una bolsa incorporada para resguardarlas del polvo siempre es mejor que tenerlas de cualquier otra forma.

Hay muchas razones por las que seguir vistiendo esta elegante prenda. Hagámoslo aunque solo sea por el hecho de que es uno de los complementos en los que más se fijan las señoras.

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com