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El mayordomo

Las 10 normas del buen vestir (parte1)

Junio 28, 2010

Esta semana abordamos las cinco primeras reglas básicas fundamentales del vestir masculino


Si bien escasas para unos o sencillamente básicas para otros, he aquí diez normas a las que todo caballero debería prestar atención antes de abandonar la puerta de su casa.
1.    1. Elige correctamente los zapatos. No es casualidad que esta norma aparezca en el primer puesto de nuestro decálogo del buen vestir. Los zapatos son, sin lugar a dudas, la parte más importante de la indumentaria masculina. A pesar de ello, los zapatos siguen siendo la prenda a la que desgraciadamente menos atención se presta.
 
Como hemos establecido en múltiples ocasiones hasta el más cuidado traje de Anderson&Sheppard puede verse arruinado si lo vestimos con unos zapatos de mediocre calidad o mal escogidos.
 
Si no queremos correr riesgos, escojamos con nuestro traje zapatos negros y de cordones. Nunca fallaremos si aplicamos esta norma. Sólo conforme avance nuestra destreza en el vestir podremos introducir otros colores como el coñac o el vino. Dejemos los mocasines para las ocasiones menos formales o que no requieran de corbata; pocas cosas hay más dañinas para el buen gusto que vestir un traje con castellanos.
 
2.   Huye del color negro en los calcetines; es demasiado aburrido y carece de estilo alguno. Desgraciadamente todavía hoy una inmensa mayoría de caballeros es de la opinión de que los calcetines siempre deben ser negros. Y nada más lejos de la realidad. Puede que optar en nuestro día a día por calcetines negros nos quite una preocupación pero ello no significa que sea lo correcto.
Escoge los calcetines según el tono del pantalón. De no encontrar exactamente la misma tonalidad, elígelos de un tono ligeramente más oscuro que tu pantalón. Olvida lo de elegir el color de los calcetines según sea el de los zapatos; no es elegante y denota falta de gusto.
Si eres atrevido, arriésgate y escoge el color de tus calcetines de un color similar al de tu corbata o incluso al de tu pañuelo de bolsillo. No todo el mundo entenderá tu decisión pero seguro que tú tampoco esperas que la vulgaridad reinante comparta tus gustos. 
3.   La marca no importa; lo que importa es la hechura. Da igual que nuestra chaqueta lleve cosida la etiqueta de Brioni o de Tom Ford; si su corte no se ajusta a nosotros como lo haría una segunda piel habremos tirado nuestro dinero. 
 
Un cuello desbocado, una arruga en forma de X en el frontal, escasa libertad de movimientos, un largo de la chaqueta excesivo o unos pantalones donde sus pinzas se abran o que arrastren son sólo algunas de las características de los trajes que viste el caballero medio español.
 
Un traje entallado pero no estrecho, un pantalón que cae a lo largo de toda la pierna sin mostrar arruga alguna y que descansa ligeramente sobre el zapato, unas mangas que permitan asomar un par de centímetros la camisa, un corte que disimule ese hombro caído o esa barriga incipiente, una buena mano de obra que denote la calidad del trabajo, unos bolsillos que admitan introducir nuestra cartera o nuestras llaves sin que por ello se afee el resultado final, unos ojales cosidos a mano, unos hombros que se unan al resto de la chaqueta de manera no forzada etc. son detalles que hablan de un buen traje….y de sus creadores.
     4.    Evita el cinturón. La vestimenta del cinturón solo consigue dividir el cuerpo en dos mitades acortando consecuentemente la figura y quitando fluidez al conjunto.
 Los tirantes además de ser un complemento muy útil al mantener los pantalones siempre en su sitio son de lo más elegante y denota que te preocupas por tu imagen. Si no te atreves con ellos siempre puedes coser a tus pantalones unas pletinas laterales que consiguen lo mismo que haría un cinturón pero de forma más sutil y estilosa.
Si a pesar de ello te decides por vestir cinturón evita los colores claros. Cuanto mayor sea el contraste de color entre el cinturón y el pantalón peor será el resultado. Olvida también la máxima de nuestras madres de que el cinturón debe ser del mismo color que los zapatos. Pocas cosas resultan más dolorosas para la vista que un traje azul marino vestido con unos zapatos marrones claros “a juego” con un cinturón del mismo color.
    5.    La elegancia es sinónimo de discreción. No llames la atención por escoger prendas llamativas o combinaciones forzadas. Muchas veces un sencillo traje azul marino combinado con una camisa lisa azul clara y una corbata azul oscura es mucho más elegante que un conjunto recargado de colores o diseños.
 
No olvides que menos es más. Recuerda que el protagonista debes ser tú y no la ropa que vistas. Cuidando todos los aspectos anteriormente citados no necesitaremos buscar agresivas combinaciones para ser considerados como elegantes. Si bien tener estilo no está al alcance de todos los señores, la elegancia siguiendo unas mínimas normas no es difícil conseguir.
 
La semana que viene hablaremos de las otras cinco normas que complementan el decálogo de la elegancia masculina y con las cuales estaremos en predisposición de conseguir algo hoy ausente: vestir de forma elegante y cuidada.