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El mayordomo

Las 10 normas del buen vestir (parte 2)

Julio 4, 2010

Una vez conocidas y puestas en práctica estas diez normas, estaremos en disposición de afrontar cualquier evento o situación


Si la semana pasada hablábamos de la importancia de los zapatos, el color de los calcetines, la buena hechura, lo poco estiloso que resulta el cinturón y la elegancia como sinónimo de discreción y sencillez, esta semana añadiremos aquellas otras normas que consideramos de extrema importancia para el caballero que además de querer vestir de forma actual busca hacerlo también de manera elegante.
 
6- Estudia bien el color de todas las prendas de tu conjunto. Ni todos los colores combinan entre sí, ni todos favorecen a todo el mundo por igual. El rojo no combina bien con el amarillo, el marrón tampoco se lleva particularmente bien con el verde….
 
Igualmente, intentemos trasmitir los colores tanto de nuestra piel como de nuestro pelo a nuestra ropa así como su contraste. Una persona rubia suele salir favorecida escogiendo corbatas de tonos cercanos al amarillo o al crudo. A una persona de pelo moreno le favorecerán más los tonos oscuros como el azul marino o el verde militar.
 
Los caballeros de pelo oscuro pero piel clara deberán transmitir dicho contraste, por ejemplo, a su camisa y a su corbata; así pues, una camisa blanca o azul clara con una corbata de color oscuro será siempre una opción favorecedora para estos señores.
 
No dudemos en seguir la sabia práctica de las damas de sobreponer esa prenda que nos ha gustado sobre nuestro cuerpo frente al espejo. Los resultados pueden ser desveladores.
 
7- Vigila como combinas los diferentes diseños. La correcta mezcla de diseños, principalmente de cuadros, rayas y círculos, no solo habla de elegancia sino también de estilo. Sin lugar a dudas, esta es de todas las normas de nuestro decálogo la más difícil de llevar a la práctica.
 
Empieza mezclando trajes, camisas y corbatas lisas y poco a poco ve introduciendo algún diseño tanto a tu camisa como a tu corbata. Si mezclas líneas intenta que su grosor sea diferente, si por el contrario combinas círculos con cuadros o con líneas procura que sean de tamaño similar; las camisas con pequeños cuadros siempre combinan mejor con corbatas de círculos pequeños, los trajes diplomáticos de líneas marcadas y separadas siempre quedan mejor con  corbatas de lunares grandes y acentuados.
 
8-Los complementos marcan la diferencia. Sin la correcta elección de nuestros accesorios nuestro conjunto estará incompleto. Si bien no hay complemento que pueda arreglar la mala elección de un par de zapatos, también es cierto que la preferencia por unos u otros accesorios marcarán la diferencia entre los caballeros simplemente elegantes y los elegantes y con estilo.
 
Unos gemelos frente a un puño sencillo, un fino reloj manufactura frente a un maxi-size tan de moda hoy, una corbata bien combinada, un pañuelo de bolsillo frente a un bolsillo desprovisto de él etc. son siempre complementos que hablan no solo de la elegancia de su propietario sino también de su gusto por lo refinado y su interés por transmitir una imagen cuidada.
 
Igualmente, hoy en día, parece obvio que cuidar la imagen ya no es ninguna prioridad para el caballero español, por lo que el que sigan existiendo señores que se enfunden su pañuelo de bolsillo de forma diaria sin importarles el qué dirán habla de la personalidad y confianza de sus portadores.
 
9- Busca la elegancia clásica. La elegancia clásica es la única que nunca pasará de moda. Las modas vienen y van pero ésta siempre estará presente. Como bien decía Oscar Wilde “la moda es una forma de fealdad tan intolerable que nos vemos obligados a cambiarla cada seis meses”.
 
Intenta que tu apariencia en esa foto que acompañará tu mesilla durante casi toda tu vida pueda ser mostrada a los amigos de tus hijos sin que te sientas ruborizado entonces por tu traje o su corte.
 
Observemos los trajes de Sean Connery en su papel de James Bond de hace más de cincuenta años, ¿alguien podría decir que han pasado de moda? Seguro que hay detalles como las solapas o el ancho del pantalón que hoy han cambiado pero en su conjunto siguen siendo trajes perfectamente vestibles.
 
10- Cuida el resultado final. Un nudo de la corbata caído, un pantalón mal planchado o con muestras de un excesivo uso, unos zapatos sin lustrar son solo algunas muestras de dejadez que con seguridad arruinarán todo nuestro conjunto.
 
Mantengamos nuestra chaqueta abotonada siempre que nos encontremos de pie, no nos desprendamos nunca de ella y mucho menos lo hagamos si nos encontramos en sitios públicos como restaurantes, no nos desabotonemos el primer botón de la camisa, cuando empiecen a salir brillos a nuestra chaqueta busquemos una sustituta.
 
Estos importantes fallos terminarán afeando nuestro aspecto final tanto como lo haría una barba mal arreglada o un peinado descuidado. Como ya hemos estudiado en otros capítulos, la primera imagen suele ser la que permanece por más tiempo en la retina de nuestros interlocutores por lo que intentemos que sea la adecuada.
 
Si bien todos nosotros, con seguridad, podríamos añadir a estas 10 normas otras muchas más, conociendo y poniendo en práctica estas sencillas indicaciones estaremos en predisposición de vestir de forma elegante y además mucho mejor que lo hace el 99% de los caballeros españoles.