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El mayordomo

Las 10 normas básicas del cuidado de las camisas

Diciembre 19, 2010

Si bien un correcto lavado y planchado es fundamental hay otras pautas que atender para alargar la vida de nuestras camisas


Las camisas pueden durar muy poco tiempo en el armario del caballero si no se les presta cierta atención y unos cuidados concretos. Las camisas tienen el inconveniente de poder deteriorarse rápidamente por su constante roce tanto con el cuello de su portador como con superficies como la mesa de trabajo. 

Si bien el desgaste del cuello y el de las coderas dependerá en gran medida de la calidad del tejido y acabado de la camisa, otras características como el color, la forma o el propio envejecimiento de la misma estará supeditado al cuidado que a ésta se le proporcione. 

Para alargar la vida de las camisas se prestará atención a las siguientes recomendaciones: 

1. Lo primero que siempre habrá que hacer es entender lo que en la etiqueta de la camisa se recomienda para su cuidado. Resulta fundamental conocer las características del tejido con el que está fabricada para darle el cuidado más adecuado.

2. Si queremos que nuestra camisa nos acompañe durante mucho tiempo hay que prestar una especial atención a la forma de lavarla.

Hoy resulta prácticamente imposible disponer del tiempo necesario para lavar todas y cada una de las camisas de la semana, de traje y de sport, a mano por lo que el uso de la lavadora se antoja cuanto menos obligatorio. No obstante, la gran evolución de las lavadoras ha traído consigo un gran número de programas entre los que elegir que no perjudican tanto a las camisas como las lavadoras de antaño.

Sin embargo, al igual que resultaría una pena tener que lavar un Aston Martin o un Rolls Royce en un lavadero automático también lo sería exponer una camisa a medida a una lavadora; por ello ,con las mejores camisas se debería hacer un esfuerzo y se deberían lavar siempre a mano.

Para mantener los colores brillantes y evitar que los consecutivos lavados terminen afeándolos o quitándoles intensidad, las camisas se deberán lavar del revés y en agua fría.

Igualmente, nunca estará de más separar las camisas de colores claros de aquellas con marcados dibujos y usar un jabón de lavar específico para cada grupo.

Antes de lavarlas se desabrocharán todos los botones. De esta forma el movimiento brusco del tambor de la lavadora no forzará ni las costuras ni el tejido de la camisa, al poder moverse ésta libremente en toda su extensión. Igualmente, no habrá que olvidar retirar las ballenas del cuello de la camisa para eludir, por un lado, perderlas y, por otro, que se rompan o incluso de ser de plata que se afeen y terminen manchando los picos del cuello de la camisa.

Por último, después de comprar con una nueva camisa, sobre todo si se trata de una camisa industrial, habrá que lavarla con agua fría antes de vestirla por primera vez por si quedaran restos de algún producto químico.

3. Si ha caído vino sobre ella o se puede apreciar cualquier otra mancha es importante lavarla o al menos ponerla en remojo lo antes posible para que dicha mancha no penetre en el tejido.

Antes de empezar el planchado es importante asegurarse de que la camisa no tiene ninguna mancha visible. De plancharla con la mancha, ésta entrará más en el tejido y luego será más difícil desprenderse de ella.

4. De contar con ballenas de varios tamaños es importante no usar aquellas que sean de mayor longitud que el espacio reservado para ellas ya que de romperse el lugar donde éstas van alojadas será muy difícil poderlo reparar y la vida de la camisa habrá llegado a su final.

5. Nunca se usará la secadora, por buena que sea, para secar ninguna camisa. Siempre será preferible colgarla en su percha y dejar que se seque hasta que esté lista para ser planchada.

6. Cuando se observe que la camisa aún estando algo húmeda empieza a secarse es el momento de plancharla. Siempre será más fácil planchar una camisa que esté algo húmeda que una que esté totalmente seca.

7. A veces ocurre que la camisa se seca totalmente por un lado pero por otro todavía está húmeda. En ese caso lo más recomendable es introducirla en una bolsa de plástico cerrada para que la humedad se extienda por toda la camisa. Al cabo de unas horas la camisa estará lista para pasar al planchado.

8. Es importante usar una plancha de calidad y una buena tabla de planchado. Una plancha de mediana calidad sólo conseguirá arruinar el aspecto de la camisa en tiempo record. Siempre resultará conveniente para cuidar los colores, independientemente de la calidad de la plancha, usar un paño entre la camisa y la plancha.

9. Las tintorerías no son buenas amigas de las camisas. De no poder quitar una mancha habrá que insistir en la tintorería que se lave a mano nuestra camisa y nunca en seco. No hay nada más violento que exponer una buena camisa a los productos químicos que se usan en las tintorerías.

10. Las camisas se guardarán en el armario sobre perchas de madera de cierta envergadura abotonando el primer botón y nunca se introducirán en cajoneras. Al igual que los tejidos de los trajes, también los de las camisas deben respirar y poderse airear. 

Si bien, aunque las camisas a medida tienen garantizada una larga presencia en los armarios de los caballeros al poderse cambiar aquellas partes que el tiempo vaya afeando o rompiendo por otras idénticas, de seguir estas sencillas normas seguro que las camisas industriales también pueden acompañarnos durante muchos años. 

Jeeves
elmayordomo@extraconfidencial.com