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Atando cabos

La “X” de los ERE

Marzo 24, 2013

A quién le puede extrañar que en la única comunidad autónoma donde siempre han gobernado los mismos estalle el mayor escándalo de corrupción política, en cuanto a volumen de dinero, que jamás ha conocido la democracia. Lo realmente asombroso es que no existan, o todavía no conozcamos, más casos como el de los ERE fraudulentos. En Andalucía gobierna el mismo partido político desde que se murió Franco. A veces conviene recordarlo. Nunca ha habido un cambio de estructura política en Andalucía que no conozca otra opción en toda la democracia que la del PSOE. No es de extrañar que sólo eso ya genere una red de clientelismo y corruptela generalizada que tiene su origen en la falta de higiene democrática.

Pero es que además estamos ante el mayor escándalo de corrupción inédito en nuestra reciente historia democrática. Más de mil millones de euros cuyo destino era para los parados de Andalucía que se han quedado por el camino, que han cobrado personas ficticias, que han sido supuestamente sustraídos por antiguos responsables de la administración andaluza, responsables de sindicatos e intermediarios.

Las piezas de un “enorme perjuicio” comienzan a encajar

El último auto de la juez, Mercedes Alaya, no deja dudas. Y además se nota que tiene el caso bien estudiado y aprendido. Considera que “las piezas del puzzle comienzan a encajar” en cuanto al “enorme perjuicio” que las sobrecomisiones causaron a la Hacienda andaluza, el “negocio” en que se convirtieron las ayudas y el “presunto empecinamiento de la Junta” en tener fondos sin control.

Además, la juez tiene muy clara la acusación contra los sindicatos CCOO y UGT, que cobraron comisiones sin hacer el más mínimo trabajo. Se limitaban a cobrar tras facilitar a un supuesto mediador la información sobre que empresas podrían actuar. Los sindicatos justificaban, según el auto de la juez, el cobro de un porcentaje de cada póliza “de forma tan peregrina como la toma de datos, que poco interés podía tener para la consultora pues luego debía repetirse por su carácter parcial e incompleto

Y en cuanto a la Junta, Alaya afirma que las sobrecomisiones que cobraban las mediadoras han demostrado que “estaríamos ante un sistema perfectamente establecido, en el que la concesión de ayudas se convierte en el verdadero negocio, premisa que es absolutamente contradictoria con el grandilocuente principio de la paz social, pues ese negocio aumentaría proporcionalmente al número de ayudas concedidas”.

Un trama organizada y perfectamente jerarquizada

Escándalo sobre escándalo. Y la pregunta que ya se hace la opinión pública es ¿Quién tomó todas las decisiones? La juez, de momento, implica como presunto conocedor de las irregularidades al consejero de Empleo -que entre 2004 y 2010 fue Antonio Fernández, ya imputado- pues las sobrecomisiones “se acordaban presuntamente por el director general de Vitalia y el director general de Trabajo“, el encarcelado Francisco Javier Guerrero, pero “con el conocimiento y autorización de los superiores jerárquicos de ambos“, en este caso el consejero y los encarcelados Pascual y Vaqué.

También hace mención al “conseguidor Juan Lanzas, persona muy próxima a los sindicatos, comités de empresa y a la Administración“, a quien los responsables de Vitalia María Vaqué, Eduardo Pascual y Antonio Albarracín, por proporcionarles negocio, “le hacían llegar su parte de dinero a través de facturas falsas” y solo entre 2003 y 2007 le hicieron transferencias de 1.964.763 euros.

¿Realmente se hizo todo esto sin el consentimiento del entonces Consejero y ahora presidente de la Junta, José Antonio Griñan? ¿Realmente el entonces Presidente de la Junta, Manuel Chaves, no tenía ni idea de cómo se gestionaban los miles de millones de los ERE? La investigación policial y judicial nos dirá quién es la “X” de los ERE. 

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio