Menú Portada
Mensaje en una botella

La vuelta al mundo en 80 días de Artur Mas

Abril 9, 2014

En La vuelta al mundo en 80 días, el escritor francés Julio Verne describía las dificultades del ser humano para recorrer el planeta Tierra en un período de tiempo que parecía insuficiente para consumar la hazaña. Pero el osado caballero británico Phileas Fogg logró cumplir el reto de dar la vuelta al planeta en 80 jornadas y regresó a tiempo a Londres, la ciudad en la que comenzó su aventura en el año 1872.

Ahora, en el año 2014, el ser humano puede dar la vuelta al mundo en mucho menos tiempo. Pero puede hacerlo en 80 días, siempre que disponga del dinero y del tiempo suficientes para viajar durante casi dos meses y medio. El dinero es fundamental para hacer frente a los gastos que conlleva la aventura. El tiempo es un valor en alza, que en ocasiones cuesta más que el dinero y que está al alcance de unos elegidos.

Viajar es probablemente la mejor forma de apreciar el verdadero valor de la existencia. Viajar te ayuda a conocer la inmensidad de la Tierra y a descubrir el vasto conocimiento que alberga. Para alcanzar ese conocimiento es muy útil poder desplazarse a distintos lugares, en los que descubres culturas y comportamientos muy diferentes a los del lugar en que vives.

Cuando los descubres,  llegas a comprender que en ese momento eres menos ignorante de lo que eras antes. Cuando los descubres, llegas a entender que quien viaja está mucho más cerca de la sabiduría. Observar cómo se comportan otros seres humanos que viven en otros lugares del planeta, te permite aprender. Y, al aprender, comprendes que encerrarse dentro de una frontera te hacer retroceder en lugar de avanzar. 

Menos es más 

Quien puede viajar y no lo hace, desprecia una oportunidad extraordinaria de prosperar y demuestra un comportamiento tan provinciano como el de quien puede dialogar y no dialoga. En ambos casos, el primitivismo devora al progreso. Por eso tengo fundadas dudas de que la independencia de Catalunya sea un acierto. Por eso tengo serias dudas de que no dialogar sea útil para solucionar un conflicto.

Phileas Fogg bregó de manera incansable para recorrer el mundo en 80 días, jugándose la vida en el empeño. En el año 2014 no es preciso jugarse la vida para que dialoguen el presidente de una comunidad autónoma que se considera diferente al resto de España y el presidente del Gobierno de España. Fogg aspiraba a que cayeran fronteras existentes, no a levantar otras nuevas. Pero Phileas Fogg se sentaría a dialogar con Artur Mas, aunque se levantara de la mesa pasado un tiempo prudencial para tomar sus propias decisiones.

Curiosamente, el debate actual en la patria de Julio Verne no es si una de sus regiones quiere independizarse. Lo que se debate en nuestra vecina Francia es una propuesta del primer ministro, Manuel Valls, para reducir a la mitad el número de regiones de la nación. Valls cree que menos es más. Y Valls es como Mas: catalán. Pero queda claro que todos los catalanes no son iguales.

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero