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Otras opiniones

La verdadera historia de la carrera de la liebre y la tortuga

Abril 14, 2015

Ríos de tinta se han vertido sobre la legendaria carrera entre la liebre y la tortuga, pero sigue sin saberse a ciencia cierta la verdad de lo que ocurrió. Lo único que se conoce de manera fidedigna, porque está profusamente reflejado en las crónicas de la época, es que la tortuga fue proclamada oficialmente ganadora de la carrera y animal más rápido del bosque y que su triunfo la proporcionó innumerables honores y prebendas.

Aunque, por las razones que luego se explicarán, no fue posible a los cronistas posteriores obtener testimonios directos de testigos de la carrera distintos a la tortuga, lo cierto es que, como ustedes saben, desde siempre han existido malintencionados y envidiosos que han sembrado dudas sobre la legitimidad de su victoria.

¿Cómo fue posible que un animal aparentemente tan lento como la tortuga se impusiera a sus rivales en las rondas previas y en las semifinales y acabara derrotando en la final a la rápida liebre?, comenzaron los malpensados de siempre a plantear.

Castigos a los envidiosos

La explicación oficial de que el resto de los animales del bosque, y especialmente la liebre, aparte de ser en realidad bastante lentos, eran unos vagos y unos inútiles que se paraban o se quedaban dormidos a mitad de carrera, mientras que la tortuga, pese a ser cuestionada por envidia, demostró ser el animal más fiable y veloz, ha tratado de ser descalificada sin prueba alguna por dichos malpensados y resentidos achacándola al aparato propagandístico del poder establecido.

Y pese a los justos castigos y purgas que se aplicaron a los envidiosos y falsarios que cuestionaban la victoria de la tortuga, las sospechas nunca se apagaron, y como la maledicencia siempre encuentra eco, no son pocos los que, como se ha dicho, sin prueba alguna, siguen aún hoy cuestionando la derrota de la liebre atribuyéndola a algún tipo de pucherazo.

Algunos dicen que la tortuga corrió dopada con sustancias prohibidas; otros, que sus partidarios echaron un somnífero en la bebida de la liebre; hay quién incluso sostiene que, pese a que la liebre llegó la primera a la meta con gran diferencia, los jueces, corruptos y sobornados, dieron como vencedora a la tortuga…..

La verdad nunca se sabrá con certeza

Una de las versiones espurias más extendidas es que el vencedor de la carrera se decidió por votación entre todos los animales del bosque y que estos, encabezados por la numerosísimas cigarras a las que la tortuga había prometido un salario social sin trabajar y el reparto de los cuantiosos bienes de las hormigas, votaron en masa el triunfo de aquella.

Es verdad que los cronistas imparciales de la época describen a la tortuga como intrigante y maquiavélica,  gran conocedora de las debilidades y aspiraciones inconfesables del resto de los animales, hábil muñidora de voluntades y experta en comunicación y manejo de las redes sociales, además de íntima amiga de la manipuladora comadreja pero, aunque ello haya sido utilizado para cuestionar su victoria, por supuesto no demuestra nada.

En todo caso, y ello es muy triste, la verdad nunca se sabrá con certeza, ya que algún tiempo después de celebrarse la carrera todos los animales del bosque, salvo la tortuga, murieron en un pavoroso incendio que destruyó totalmente el mismo.

Las tortugas en las empresas

Y quizá lo peor es saber que el foco del incendio fue descubierto con tiempo sobrado para avisar a los bomberos y que estos lo sofocasen y aunque, naturalmente, la Junta de animales decidió enviar en su búsqueda al  más rápido, es decir, a la tortuga, y es preciso reconocer que esta se esforzó al máximo, por alguna inexplicable razón  llegaron cuando el bosque estaba reducido a cenizas, de las que la inconsolable tortuga tomó posesión como única y legítima propietaria.

Muchos de ustedes tampoco acaban de explicarse como en la empresa en la que trabajan las tortugas son casi siempre las elegidas para los puestos directivos o cómo es posible que ocupen mayoritariamente los puestos de responsabilidad de la Administraciones, del Gobierno, de la Iglesia, de las ONGs y de prácticamente todas las organizaciones, y que solo ellas se salven de la quema; no puedo aclararles mucho más de lo que consigan deducir de la historia que les he contado.

Adolfo Barrio