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Mensaje en una botella

La última máquina de escribir que queda en el mundo

Mayo 12, 2011
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Las primeras teclas que aporrearon mis dedos infantiles fueron las de una Olivetti Lettera 25. Aquella máquina de escribir duerme ahora en el trastero de la casa de mis padres. A bordo de aquella Olivetti despegué un día para volar alrededor de este fascinante mundo de la escritura que ahora me permite seguir soñando, hacer soñar a otros e incluso ir viviendo.

Godrej and Boyce, último fabricante de máquinas de escribir, ha anunciado que abandona la producción por falta de pedidos. Esta empresa era la única del mundo que seguía fabricando máquinas de escribir en su factoría de Bombay. Producía entre 10.000 y 20.000 unidades al año. Pero el abaratamiento del precio de los ordenadores ha provocado que los consumidores hayan dado el salto masivo a la informática.

El teclado QWERTY

Ya no se fabricarán más máquinas de escribir porque nadie las compra. Adiós a los folios que olía en mi niñez (y que todavía sigo oliendo cuando imprimo en el ordenador), en los que escribía en rojo y negro gracias a la cinta de dos colores que supuso una revolución en la escritura. Con aquella Lettera 25 aprendí a escribir. Con ella aprendí mecanografía y gracias a ello puedo ahora escribir con los ojos cerrados sobre el teclado QWERTY (que toma nombre de las cinco letras que recorren de izquierda a derecha la misma línea de ese teclado). Todavía conservo textos que escribí con mi Olivetti. Todavía me detengo a oler esos folios ya amarillentos y a veces agujereados por culpa del ímpetu con el que eran escritas las palabras.

Polvo eres y en polvo te convertirás

Ahora vuelven los vinilos, después de que los CDs y el MP3 devoraran los LPs. Ahora vuelve el pasado. La vida es cíclica, según el parecer de los clásicos griegos. Todo acaba volviendo a su origen. Incluso la Biblia, en el libro del Génesis, consagra la idea de que “polvo eres y en polvo te convertirás”. Nacemos solos y morimos solos.

Tal vez vuelva la máquina de escribir algún día. Más bien parece una utopía, un sueño imposible. Pero los sueños a veces se cumplen. ¿Estaré haciéndome viejo? No. Es que la vida ha cambiado muy velozmente en muy poco tiempo. Es que el salto de lo analógico a lo digital ha sido tan brusco que resulta inexplicable.

El ordenador con el que escribo este artículo es capaz de hacer tantas cosas a la vez, que la Olivetti del trastero no puede competir con él en capacidad tecnológica. Pero lo que me dio aquella máquina de escribir, ahora arrumbada en un rincón, es algo que nunca podré encontrar en los ordenadores más sofisticados del mundo. Me dio la primera oportunidad de escribir. Y la primera oportunidad no se olvida nunca.

  

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

jdguerrero@extraconfidencial.com