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Otras opiniones

La tranquilidad de Blanco y la alarma general

Diciembre 12, 2010

Parece difícil de entender, pero el Gobierno parce situar a la “alarma” como principal sostén de lo que se supone es todo lo contrario, la “tranquilidad”. Es una de las más curiosas conclusiones de la pasada comparecencia de Rodríguez Zapatero en el parlamento para explicar, más por qué que el cómo de las medidas agilizadas por su ejecutivo frente a los controladores aéreos. Y en este punto, al margen de críticas y apoyos políticos o de declaraciones más o menos afortunadas quedan interrogantes abiertos que no dan precisamente a la tranquilidad ni a corto ni a medio plazo:

Uno, hasta cuando se mantendrá abierto el melón del conflicto, agarrado con las pinzas de la tutela militar, teniendo en cuenta que las fiestas navideñas están a la vuelta de la esquina. Otro, hasta qué punto es legal la medida del Gobierno, recurrida ya ante el tribunal supremo por un colectivo que queriendo dar una bofetada a José Blanco propinó un auténtico puntapié en el culo de cientos de miles de españoles y de la economía del sector turístico. Y un tercer interrogante: qué consecuencias legales y qué precedentes de jurisprudencia acarreará una decisión gubernamental cuyo auténtico fondo –no nos engañemos- es el justiprecio y la cantidad de una serie de horas extras.

De momento, lo que sí parecen más que contrastadas son dos cosas: la seguridad de los asesores jurídicos de los controladores de que el Supremo les acabará dando la razón y la perplejidad del colectivo ante la eficiencia de José Jiménez Ruiz, Jefe del Estado mayor del aire que desde un principio asumió el control del espacio aéreo garantizando todas las garantías de óptimo funcionamiento a la ministra de defensa Carmen Chacón. Y es que “Pepito”, como se le conoce cariñosamente entre el círculo de generales y mandos del Estado Mayor de la defensa ha vuelto a añadir una nueva muesca de eficacia a su currículum en el ejército.

Un conflicto con los controladores que ha dejado solo por el momento arrinconado el debate a propósito de la delicadísima situación de nuestra economía y al que se han sumado otros enunciados que tampoco dejan en el mejor de los lugares la imagen del gobierno de “ZP”. Especialmente preocupantes los datos facilitados por el INE sobre un gasto en las Comunidades Autónomas que, lejos de contenerse sigue aumentando de forma desorbitada especialmente en el número de funcionarios. En Cataluña Artur Mas ya ha enchufado las aspiradoras que se van a saturar levantando las alfombras de la época del tripartito y sus dispendios: los casi doscientos mil euros gastados por el asambleario Carod Rovira en exportar a África las excelencias del “patinaje catalán” y que nadie sabe dónde han acabado son pecata minuta frente a algunos informes que ya obran en mano del futuro honorable president.

Y especialmente preocupante algún movimiento en torno al mundo de ETA: antes de la sentencia absolutoria de Arnaldo Otegui, algún representante de víctimas del terrorismo ya mostraba su seguridad de que la resolución judicial iría por esos derroteros, por cierto al mismo tiempo que con dineros públicos el asesino de Ernest Lluch se beneficiaba junto a su novia también etarra de un tratamiento inacabado de fertilidad.

Julián Cabrera, director de Informativos de ONDA CERO