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Mensaje en una botella

La telebasura y la mierda

Octubre 2, 2013

Limpiar retretes es como alimentarte de los desperdicios que arroja quien va delante de ti: no es lo peor, pero lo parece. Conviene no olvidar que siempre hay alguien que está peor. Calderón de la Barca supo dejarlo escrito para la eternidad: “Cuentan de un sabio que un día / tan pobre y mísero estaba / que sólo se sustentaba / de unas hierbas que cogía. / ¿Habrá otro –entre sí decía- / más pobre y triste que yo? / Y cuando el rostro volvió, / halló la respuesta, viendo / que iba otro sabio cogiendo / las hierbas que él arrojó”. Los versos pertenecen a La vida es sueño. Lo que venimos a contar hoy aquí no es un sueño, sino la cruda realidad de la vida.

Casi a la vez que me enteraba de que Belén Esteban vuelve a la televisión española, descubría que Benjamín Serra es un español que tiene dos carreras y un máster que limpia retretes en una cafetería británica. No es que el regreso de Belén Esteban me llene de orgullo y satisfacción, pero no me negarán ustedes que acerté de lleno con el Mensaje en una botella de la semana pasada: “Que vuelva Belén Esteban”, se titulaba. Y Ella ha vuelto. O, mejor dicho, va a volver exactamente dentro de 15 días. Telecinco ha puesto en pantalla un reloj de los de cuenta atrásLa princesa del pueblo.

Pero siendo esencial el retorno de Ella, me he dado cuenta de que Benjamín Serra es la viva imagen de los jóvenes españoles que se piran a otro país en busca de una oportunidad. “Me llamo Benjamín Serra, tengo dos carreras y un máster, y limpio WCs en una cafetería de Londres”. Así lo explica él mismo en un tuit que se ha convertido en trendic topic no sólo en Twitter, sino también en esa conciencia colectiva nacional que se remueve de vez en cuando en medio de esta maldita crisis. 

Un sueño al alcance de pocos

Belén Esteban regresa a la tele, donde le espera un trabajo bien remunerado y en el que disfruta de todas las comodidades de una estrella. Benjamín Serra sigue en su cafetería londinense, donde le espera un trabajo mal pagado y en el que disfruta de limpiar los retretes en los que los clientes cagan y mean después de tomarse el cafelito. La trayectoria vital de ambos es muy diferente. Belén Esteban ha hecho lo que ha podido y ha aprovechado su oportunidad con gran acierto. Unos cuantos (por no decir muchos) de los que la critican, son quienes la siguen con asiduidad en eso que ellos mismos se jactan en llamar telebasura. Benjamín Serra ha estudiado lo que ha podido y resumen así su resultado: “Soy Premio Extraordinario de Fin de Carrera en mis dos titulaciones y limpio la mierda de otros en un país que no es el mío”. La telebasura y la mierda acaban encontrándose en esta encrucijada de caminos que es la vida.

Limpiar es un trabajo muy digno, como reconoce este joven español que adecenta retretes londinenses. “Yo creía que merecía algo mejor después de tanto esfuerzo en mi vida académica. Parece ser que me equivocaba”, concluye Benjamín Serra en el texto que ha publicado en Twitter. Está claro que para limpiar aseos no te piden una carrera universitaria. Pero también está claro que lamentablemente corren tiempos difíciles para los que sueñan con dedicarse a aquello que les gusta o aquello para lo que se han formado.

Si tener un trabajo se ha convertido en un privilegio, trabajar haciendo lo que te gusta es ya un sueño al alcance de pocos. Belén tal vez nunca soñó con dedicarse a lo que se dedica. Y le ha ido muy bien. Benjamín indiscutiblemente no soñó con dedicarse a lo que se dedica. Y le va de pena. Pero hay muchas probabilidades de que la suerte de este joven cambie porque ha conseguido una popularidad que seguramente puede cambiarle la vida. Lo que no sé es si tanto como a Belén Esteban.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero