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Los puntos cardinales

La socialdemocracia europea le hace el trabajo a Merkel

Junio 24, 2014

Al igual que hiciese en los actos conmemorativos del 70º aniversario del Desembarco de Normandía, François Hollande ha vuelto a tomar la iniciativa y liderar una reunión de gobernantes socialdemócratas europeos que va a garantizar el consenso en las futuras instituciones comunitarias. De entre los ocho asistentes, parece que el anfitrión ha optado voluntariamente por ser un simple maestro de ceremonias, consciente como es de que los socialdemócratas alemanes representados por el vicecanciller Sigmar Gabriel ostentan una posición de influencia en el país más importante de la Unión Europea. Además, de lo que se trató en la cita de París era de asuntos que atañen directamente a los planes que Berlín tiene para el próximo lustro. La canciller Angela Merkel ha movido todas las piezas posibles para que su candidato, el ex primer ministro de Luxemburgo, Jean Claude Juncker, herede el despacho de José Manuel Durao Barroso como presidente de la Comisión Europea, lo que supone el relevo de un conservador por otro, toda vez que han sido los conservadores quienes han logrado más escaños en la Eurocámara.

Así que como las ideologías de los dos grandes partidos tienen sus puntos tangenciales, por obra y gracia del centro izquierda Merkel logrará ubicar a su elegido luxemburgués en su puesto, como consecuencia de esta alianza socialdemócrata que le ha hecho el favor a la canciller frente a las maniobras del británico David Cameron. Nos encontramos, por tanto, ante el preámbulo de lo que muchos analistas de las capitales europeas interpretan como una gran coalición extendida a las instituciones de la Unión para hacer valer la suma de intereses frente a los experimentos antieuropeos que van a estrenarse en esta nueva legislatura.

La fogosidad de Matteo Renzi

El respaldo del bloque socialdemócrata al conservador Juncker tendrá como contrapartida que uno de sus correligionarios presida el Consejo Europeo, en sustitución del belga Hermann Van Rompuy. En el origen, cuando se creó esa figura, se temió una bicefalia Comisión-Consejo ineficaz y, por tanto, tendente a la sobredimensión. Pero la experiencia ha dejado claro que el presidente del Consejo tiene iniciativas, y muchas, y eso lo notan sobre todo los países a los que les corresponde la Presidencia semestral de turno, cuya capacidad para hacer valer sus prioridades ha quedado notablemente reducida. Y lo saben los socialdemócratas. Por eso han dado vía libre al cambio de cromos con la canciller, logrando que uno de los suyos se haga con el puesto.

De entre todos los asistentes a la cita del sábado en París había uno al que se le veía especialmente contento. Y no era para menos. Es el primer ministro de Italia, Matteo Renzi, el que menos tiempo lleva ocupándose de la gestión de un Gobierno en un país tan acostumbrado a los seísmos políticos como la península transalpina y al que, en cambio, las urnas revalidaron con un verdadero golpe de autoridad en las Elecciones Europeas del pasado 25 de Mayo. Renzi muestra su ardor toscano en las propuestas, hasta el punto que los mayores de su grupo se ven obligados a recomendarle cierta templanza en sus exigencias macroeconómicas. Fogosidades del ex alcalde de Florencia aparte, la iniciativa de Hollande de convocar su propia “precumbre” en la capital gala ha servido para engrasar la maquinaria institucional de Bruselas, despejando el horizonte para los próximos cinco años y dejando solos y en evidencia a Cameron y a sus dos aliados en el frente anti Juncker, los primeros ministros de Suecia y Holanda.

Eliminado, en principio, el factor sorpresa, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se darán cita mañana y pasado en Bruselas para concretar el diseño y la arquitectura de las nuevas instituciones, con varias tareas por cumplir sobre la mesa. Saben que ese pacto entre socialdemócratas y conservadores puede desactivar cualquier aventura ajena al acervo comunitario, pese a que tengan que convivir con ella en el Parlamento Europeo. Y les corresponde a todos comprometerse para que Europa inicie este importante periodo con el impulso y el coraje que el mundo le demanda, como primer actor de democracia y libertad, pero que en los últimos años se ha limitado a ofrecer una imagen de funcionarios contables cuya visión no pasaba más allá de la calculadora.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.