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La sex-asistent: complacer el derecho a la sexualidad de discapacitados o con diversidad funcional

Septiembre 17, 2014

En países como Alemania, Suiza, Holanda y Dinamarca, con 20 años de experiencia, está regulado su trabajo para  mantener encuentros íntimos. Incluso, el Estado es quien las financia o sufraga con fondos públicos.


Sex-asistent. Así se las denomina. Su función, podría decir que social, la asistencia de una mujer o hombre que contempla un abanico de posibilidades:  aportar afecto, empatía, escuchar sus necesidades cuando es posible, recibir caricias, masajes sensuales, exploración del cuerpo o la ayuda técnica para la facilitación del sexo a una pareja que no puede conseguir debido a su diversidad funcional

Son personas sensibilizadas con los discapacitados, comprensivas con la causa, que saben tratar con afecto e interesadas en el sexo se sienten excluidas socialmente y necesitan ser comprendidas. Crean empatía y química sexual.

Un servicio de salud

A veces autodidactas, intuitivas, humanizadas con la labor de ayudar a recobrar su propia autoestima y placer. La sexualidad de personas con discapacidad  o diversidad funcional es un derecho. Hay que visibilizarlo. Ellas ayudan a crear esa satisfacción necesaria y elemental en la vida de cualquier ser humano -más cuando a veces resulta completamente imposible-, pues ellos no pueden acceder a la masturbación, algo tan primario y necesario y vital .

Es un derecho la satisfacción sexual del ser humano. Es un deseo y sus necesidades. Es necesario cambiar y considerarlo un servicio de salud. Todo derecho negado, debe ser reivindicado y ganado. Negar, por tanto, la sexualidad a las personas con discapacidad psíquica es negar su condición de personas.

Es una gran problemática tanto a nivel personal, que ellos viven en primera persona, como para las familias de los discapacitados por poder ayudar a que puedan tener mas o mejor  calidad de vida, ya que una gran parte de ellos no pueden disfrutar de una vida independiente y valerse por si mismos .

El objetivo, suplir el vacío

El objetivo de las sex-asistent es ayudar a suplir “el vacío “: apoyo y compañía, para poder tener una sexualidad tanto física como emotivamente. En países como Alemania, Suiza, Holanda y Dinamarca, con 20 años de experiencia, está regulado el trabajo de la “sex-asistent” para  mantener encuentros íntimos. Consideran que son el apoyo de la salud sexual y emocional de las personas con diversidad funcional. Incluso el Estado es quien las financia o sufraga con fondos públicos.

Son personas con formación básica para poder realizarla; que sabe escuchar para saber las necesidades de la persona; cómo posicionarse tanto afectiva como anímicamente; reconstruir la autoestima; qué es lo que quieren escuchar; llegar, incluso, a poder movilizarlos si es necesario, con  sensibilidad y con ese afecto necesario para poder tener ese encuentro, tanto emotivo o físico.

La sexualidad, ¿un estigma?

La sexualidad ya es un tema delicado con estigma Un tabú  que se suele ocultar. Imagínense lo que es para los discapacitados: su dificultad para  poder disfrutar de algo tan básico y elemental, que es el derecho a la sexualidad. Si ya eres mujer, doblemente más difícil, desde sus necesidades y expectativas y desde su vivencia de la afectividad.

Les facilitó, por si fuera de su interés, el enlace de algunas Asociaciones  que realizan una magnífica labor social:

Girbau es el motor de Sex-Asistent Catalunya, grupo formado por discapacitados, sexólogos, orientadores y terapeutas que han logrado abrir el debate por la legalización en España sobre la figura de asistente sexual y su legitimación.

 

Acariciar, tocar y ser tocados. Ser seducidos. El contacto corporal, exploración del cuerpo, disfrutar de un masaje sensual, juegos eróticos, la masturbación, facilitar el encuentro a una pareja que no puede lograrlo sin ayuda, la excitación sexual  y el placer de la penetración.

Martina de La Terra