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Mensaje en una botella

La selección española y los héroes trágicos

Junio 25, 2014

Sófocles fue el creador del héroe trágico, que permanece en cada una de las siete obras que se conservan de este autor griego nacido en Colono (una aldea cercana a Atenas en el siglo V a. C. y un barrio ateniense en la actualidad). La acción de una de las tragedias sofocleas transcurre precisamente en Colono. Se trata de Edipo en Colono, posterior a Edipo rey y anterior de Antígona. Estas tres obras son las únicas que relatan una acción que comparte el hilo argumental y forman una trilogía fundamental en la historia del teatro universal.

El héroe trágico tiene unos rasgos perfectamente definidos en los personajes que protagonizan las siete obras sofocleas. Siempre está solo porque los que aplauden un día pueden ser los mismos que hacen mutis por el foro cuando llegan los momentos difíciles. Siempre toma sus propias decisiones porque rechaza las presiones y, pese que a los demás no comprendan a veces esas decisiones, es consecuente con ellas (Edipo es un ejemplo manifiesto).

Siempre defiende sus ideales hasta el final, aunque el resultado sea fatal (como ocurre con Electra). Siempre pelea hasta entregar su último aliento, aunque la muerte sobrevuele tan cerca que pueda sentir cómo roza su piel. Siempre experimenta dolor (en el caso de Filoctetes es el más terrible de los dolores físicos) porque ese dolor es el que le enseña a valorar lo que tiene y el que le conduce hasta el final de su vida (Antígona, Áyax o Deyanira son ejemplos palmarios).

Mirar hacia otro lado
 
El héroe trágico ha podido reencarnarse en cada uno de los héroes caídos de la selección española de fútbol, que fueron vencidos en la primera batalla frente a Países Bajos y volvieron a ser derrotados ante Chile antes de cumplir con el trámite de ganar inútilmente a la también derrotada Australia. Pero no ha sido así. El héroe trágico no se ha reencarnado en los futbolistas de la selección española: se ha reencarnado en los futbolistas de la selección griega.

Los jugadores del equipo de la República Helénica apuraron sus posibilidades hasta el tercer y último partido de la primera fase del Mundial de Brasil. Y en ese último partido, actuaron como héroes trágicos. Siempre estuvieron solos, cada vez más solos al sufrir tres lesiones durante el encuentro. Siempre tomaron sus propias decisiones, que los defensores del juego vistoso no comprendían, y fueron consecuentes con ellas hasta el final.

Siempre efendieron sus ideales hasta el final, aunque el resultado pudiera ser fatal. Siempre pelearon hasta entregar su último aliento, aunque la eliminación los rondara. Siempre experimentaron dolor y supieron soportarlo hasta el minuto final, cuando el árbitro pitó un penalti a su favor.

Y en ese instante final, Georgios Samarás fue desafiado por los gestos de Boubacar Barry. El guardameta de Costa de Marfil trató de meter el miedo en el cuerpo al delantero heleno. Pero el héroe trágico griego decidió mirar hacia otro lado. Miró hacia su Destino. Y con la decisión de todos los héroes de Sófocles, golpeó el balón con la convicción de quien es consecuente con sus acciones. Así fue cómo los griegos volvieron a creer en sus héroes.

El filósofo que enseñó a Platón
 
La Grecia actual es un país que vive sumido en la pobreza y ahogado por las deudas que han dejado unos nefastos gobernantes. Pero es la misma Grecia a la que los occidentales debemos nuestra civilización, nuestra cultura y nuestra Democracia. Ésa es la Grecia que este martes renacía de sus cenizas en un campo de fútbol y entraba de nuevo en la historia porque la selección griega no se había clasificado nunca para la segunda fase de un Mundial de fútbol.

Fue inevitable recordar el momento en que venció en la Eurocopa de Portugal del año 2004, cuando la prensa deportiva griega tituló: “Ne niké kamen” (“Hemos vencido”), que es la frase pronunciada por Filípides en el año 490 a. C. al anunciar el triunfo de los griegos ante los persas en la batalla de Maratón. La frase tiene un contenido deportivo indiscutible: la prueba olímpica del maratón tiene una distancia idéntica a la que separa Atenas de Maratón (42,195 Km), que es la distancia que recorrió Filípides.

Pero los héroes trágicos de la selección griega han sabido combinar también la sabiduría y la dulzura. Tienen como defensa a Sokratis (Sócrates, el filósofo que enseñó a Platón; que a su vez fue maestro de Aristóteles). Y tienen a un guardameta que les ha salvado de los ataques del adversario, llamado Glykós (que significa dulce). Ocurra lo que ocurra, ya nadie les amargará la existencia. Serán para siempre unos héroes.

 
Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero