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Otras opiniones

La seducción como arte

Octubre 10, 2010

El arte, del latín ars, artis, es entendido de forma general como cualquier actividad que realiza el ser con finalidad comunicativa, enfocada a lo estético para expresar, en su más amplio sentido. Expresar emociones, sensaciones, sentimientos, visiones del mundo que nos rodea. En todo momento se hace necesaria la expresión para la interacción.
Seducir es persuadir, inducir, estimular. Es penetrar sigilosamente en otra persona, accediendo por la puerta trasera, sin llamar, sin avisar. Llegar a las raíces, al inicio en la formación de la visión, que de alguna manera nace en otros sobre nosotros. Una semilla que florecerá tal y como la queramos plantar.
La voluntad del buen seductor se establecerá convirtiéndose en imán, en el polo opuesto del seducido. Una conquista sutil, y es que no podría ser de otra manera, porque si mostráramos una clara y directa intención, la capacidad de seducción posiblemente se vería reducida de forma proporcional.
El artista en la seducción posee una habilidad que contribuye a convertirle en un ser altamente atractivo, independientemente de sus atributos físicos o materiales. El arte de la seducción se halla en la mente. En este extraño y complejo lugar radica la verdadera belleza humana.
La seducción es independiente de cualquier regalo que la naturaleza nos aporte, es un talento, una habilidad a madurar. Porque el seductor nace, o se hace. Al igual que todas las artes, se aprenden y tienen sus tácticas. Pero también hay quienes tienen clara predisposición o están mejor dotados para desarrollarlas.
Seducir es estar plenamente seguros de lo que somos, de lo que hacemos y de los límites ingeniosamente trazados. Hilar muy fino, tenue y delicadamente. Conocer las circunstancias que nos rodean, analizar un escenario, un momento. El estado anímico es algo esencial, captar la receptividad y jugar con ella.
Realmente seducir es un juego, y no podemos hablar de suerte porque posiblemente no exista. Tampoco es cuestión de azar, tomamos el camino hacia lo que deseamos, lo buscamos y llegamos a ello. Recogemos y captamos todos los sentidos de la otra persona, debiendo abarcar cada uno de ellos.

El arte de la seducción, un cúmulo de circunstancias. La anhelada habilidad. Podemos embelesar a alguien en cuestión de segundos con una simple mirada, un cruce de retinas. O caer rendidos tras una conversación. Acariciar con palabras la mente humana, despertar la ansiedad, los deseos que yacen durante un largo período de tiempo.

Invadir de tal forma la mente del otro, que podremos estar seguros de ser durante las próximas horas su único y persistente pensamiento. ¿Por qué el arte de la seducción? porque probablemente sea el esbozo de muchas o de todas las historias. Y si no olvidáramos ejercitar esta habilidad con cierta frecuencia, tal vez no habría finales felices. Simplemente porque no habría finales.

Mary Lou

marylou@extraconfidencial.com