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Atando cabos

La sangre del Faisán

Febrero 17, 2011

Phasianus colchicus,  Faisán común, según el diccionario de la Real Academia, es una especie de ave galliforme originaria de Asia, pero que ha sido introducida en diversas partes del mundo por su interés cinegético. Tiene la cola larga, el pico ancho y, aunque vuela, le gusta reptar, caminar por el suelo y morir siempre en el mismo lugar donde nace. Seguramente, Alfredo Pérez Rubalcaba no ha reparado en la verdadera definición de este vertebrado.

Lo de la cola larga, porque el sumario del chivatazo a ETA, al menos desde que dejó de estar en manos de Baltasar Garzón, no ha parado de crecer, con novedades importantes, pruebas irrefutables, videos y llamadas. Lo del pico ancho, porque tarde o temprano en este tipo de asuntos alguien “canta”, alguien tira de la manta, alguien decide no comerse él solo el marrón. Lo de reptar y caminar por el suelo, porque, sin duda, volvemos a reproducir y recordar lo peor de un Estado, de un Gobierno deslizándose por terrenos pantanosos. Las cloacas del Ministerio del Interior, los bajos fondos que tienen como lema: el fin justifica los medios. 

Todo es lo que parece en el chivatazo

Ahora, todo es lo parece en el caso del chivatazo a ETA. Principios de mayo de 2006. Estamos en plena negociación con ETA. El presidente del Gobierno había puesto toda la carne en el asador de las llamadas “conversaciones de Loyola”. La más pura y dura negociación política con la banda terrorista que terminó, como siempre, en un tremendo fracaso. Ya estaban a punto de caramelo las dos mesas de negociación: la política (PSOE- Batasuna), y la operativa o técnica (ETA-Gobierno). Justo en esa fecha, mayo de 2006, desde hacía meses la Policía tenía controlado al aparato de extorsión de ETA.

Conocían y grababan el considerado “cuartel general” de los cobradores de ETA: el bar Faisán, en Irun. Hasta ese lugar llegaba todo el dinero manchado de chantaje y amenaza. Y desde el Faisán hasta Francia a manos de ETA. El Operativo Policial estaba en marcha, la orden judicial emitida y es en ese momento cuando “alguien” (un Jefe policial según el Informe de la propia Policía), entrega un teléfono al miembro de ETA y dueño del Bar Faisán, Joseba Elosúa, para que su interlocutor le advierta que iban a ser detenidos. Los miembros de ETA huyen a Francia. La operación se va al traste ante el asombro y la incredulidad de muchos funcionarios de Policía. Un mes y medio después, el 19 de junio y cuando las negociaciones entre ETA y el Gobierno fracasaron, ese comando de extorsión, o al menos parte del mismo, fue desarticulado.

Tregua policial bajo órdenes políticas

Este relato de hechos, contenidos en el sumario, es el más claro ejemplo de una actuación política y policial al servicio de interese partidistas. O lo que es lo mismo, supuesto delito de “colaboración con banda armada” y “delación” policial por el hecho de que estábamos en tregua y para no “molestar” en el transcurso de unas negociaciones donde los terroristas exigían contrapartidas políticas a cambio de dejar de actuar. Siempre, el Gobierno, el Ministro del Interior y el PSOE han negado, incluso se han mostrado muy ofendidos, cada vez que alguien preguntaba si las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad contemplaban el escenario de tregua a la hora de realizar su trabajo.

Efectivamente, ni la Policía, ni la Guardia Civil, han contemplado nunca ese escenario, pero el Gobierno sí. De hecho, y desde hace varias semanas, cada vez que se le ha preguntado en el Congreso de los Diputados al Vicepresidente Alfredo Pérez Rubalcaba por el caso Faisán, la respuesta ha sido hablando del final de ETA. Es decir, el final justifica los medios.

El final de ETA justifica el chivatazo. En ello está ahora Rubalcaba. Silencio. Todo cabe para intentar llegar, o no, al final de la violencia. Por el camino, la sangre del Faisán llegará al río.

Juan de Dios Colmenero es Jefe de Nacional de Onda Cero