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No me moverán

La reacción de Rajoy: más economía

Junio 3, 2014

Votantes, militantes y medios de comunicación del PP y del PSOE están de acuerdo en algo después de las elecciones europeas: los grandes partido deben reaccionar. Se juega en ello la estabilidad política, muy necesaria ahora que la economía parece que sale de su letargo. El PSOE ya reaccionó, lo hizo en clave política, con la dimisión de sus responsables y convocando un congreso. Ahora las miradas están atentas a los movimientos de Rajoy ¿Cuál es su reacción?

Podría haber hecho dimitir algunos de los responsables de la campaña, haber decidido convocar un Congreso o una Conferencia Política, haber remodelado el Gobierno o los Órganos del PP. Es decir, haber tirado por la línea política, por operaciones de shock político. Pero no parece que sea así. El Presidente del Gobierno no quiere que nada le distraiga de la tarea que se ha impuesto: sacar España de la crisis económica. Así que los anuncios de reacción son: más economía. Ni siquiera el desafío Catalán le va a mover de esa postura. Lo ha afirmado en la reunión del Circle de Economía este fin de semana.
 

Una reacción centrada en temas fiscales y de lucha contra el paro

 

Las medidas que Rajoy anunció fueron fundamentalmente de tipo fiscal y de lucha contra el paro. En las primeras se puede confiar en su eficacia. En la lucha contra el desempleo habrá que ver en que se concretan los más de 6.300 millones de euros que piensa dedicar a ese programa. Las medidas fiscales son concretas: reducir impuestos, IRPF y sociedades, dejando el IVA como está. Eso es claro y sus resultados inmediatos.

 

En efecto, si se reduce el tipo de IRPF y, en consecuencia, las retenciones en las nóminas de los asalariados, los ciudadanos tendrán más dinero en sus bolsillos; en particular la clase media. Eso aumentará el consumo y el ahorro. El PIB crecerá y el desempleo bajará.

 

El anuncio de reducir el Impuesto de Sociedades del 30% al 25%, que irá acompañado de una eliminación de exenciones y reducciones de variado tipo, tiene dos efectos más: a) las PYMES, que no suelen utilizar esos artilugios fiscales verán reducida su carga fiscal, serán más competitivas; b) las grandes compañías, que gozan de asesoramientos para bajar sus cargas fiscales con el uso de artificios contables, aumentarán su aportación al tesoro público. De esta manera se supone que se favorece a las PYMES sin reducir mucho la recaudación.

 

La reforma de estos dos impuestos debería tener un efecto redistributivo en favor del asalariado,   del emprendedor, del autónomo y el pequeño empresario. Tres figuras que constituyen la gran parte del tejido productivo español.

 

6.300 millones para generar trabajo, pero una reforma del Seguro de Desempleo insuficiente

 

Luego hay un paquete de medidas, cifrado en 6.300 millones de euros para impulsar la economía. Por ejemplo invirtiendo en infraestructuras, la I+D, la eficiencia energética y los créditos a las PYMES.

 

Todo muy bien, pero demasiado clásico. Hay que tener cuidado de que no se convierta en un plan E a lo Rodríguez Zapatero. Mucha imagen y poca eficacia, mucho ruido y pocas nueces, diría el refranero. Porque de la Reforma del seguro de Desempleo también se dicen cosas clásicas: formación para el empleo, portal único para búsqueda de empleo, colaboración con las Agencias Privadas de Colocación para mejorar la eficacia de los Servicios Públicos de Empleo.

 

Sin embargo, no dice nada de tocar de verdad ese Seguro, acortando el tiempo en que se perciben las prestaciones, reduciendo el de las subvenciones, obligando a aceptar trabajos cuando se ofrecen o a perder ambas; controlando de verdad el fraude.

 

En un año electoral es pedir demasiado que un Gobierno haga una reforma tan radical. Reforma que sería atacable por la izquierda, que volvería a anunciar otro recorte de derechos. Es verdad que, probablemente, eso lo hará el próximo Gobierno después de las elecciones generales de 2015, sea del color que sea. Pero tiene que hacerlo en la primera parte de la legislatura. Luego el miedo al electorado es demasiado grande para enfrentarse a esa Reforma; impopular pero,no por ello, menos necesaria.

 

En resumen una reacción de Rajoy que se centra en más economía y evita todo aquello que rocé con la política y lo social. Incluido el Seguro de Desempleo. 

 

J. R. Pin Arboledas, profesor del IESE, Cátedra de Gobierno y Administración Pública