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Otras opiniones

La peineta de Charlot que Correa visualiza entre rejas

Febrero 21, 2010

El desmadre es tan colosal que el personal ha decidido ya dedicarse a asuntos serios: la nariz de Belén Esteban, los eructos televisivos de Jorge Javier Vázquez y lo único que merece la pena del país: el descojone talentudo de José Mota, el que mejor entiende lo que está pasando en España.
Hete aquí, queridos amigos, que José María Aznar, el personaje que se sigue llevando una pasta de todos nosotros, vía impuestos, con sus prebendas de ex y además a través de FAES, se fue hasta Oviedo hacer “la peineta” a unos estudiantes gritones que le recordaban su pasado.
Ese gesto grosero e impropio de un jefe de la derecha le retrata a la perfección. Chulo (sin causa), prepotente, engreído, nada menos que todo un ex jefe de Gobierno incapaz de asumir su impopularidad y el desastre que supuso el final de su mandato con aquello del bodorrio de El Escorial (¡Agag, dónde te escondes!, !Agag qué perpetras ahora!), sus lametones a Bush, sus mentiras sobre Irak, la malversación de caudales públicos con la compra de una Medalla en el Congreso USA, etc, etc, etc.
Lo menos que se puede pedir al que fue el primer ejecutivo de España es un poco de autocontrol, de modestia, de humildad y aguantar como hacen los tipos cabales sin pestañear la protesta de un grupito de mozalbetes.
Aznar, ahora multimillonario, con un yerno multimillonario, observa cómo todo se le derrumba. Esa “peineta” la debe haber aprendido en la escuela de su amigo Berlusconi (o ex amigo porque ya sólo le quedan los que abrevan por precio en FAES),  y a partir de ahí que el respetable saque conclusiones.

Correa, inquieto y desesperado

Mientras tanto, Francisco Correa, el jefe de la Gürtell, se remueve nervioso en su celda de Soto del Real (Madrid), y comprueba, tras más de un año entre rejas, que los amigos de antaño se han evaporado.
La tentación de “largar” es demasiado profunda. Porque si Correa le diera a la húmeda ante un Juez y un Fiscal en la derecha no quedaba vivo ni el conserje de Génova 13. Pero muy especialmente la “Aznar family“, con todas sus ramificaciones que llegan hasta Londres. Quizá de una vez por todas nos enteremos de quién pagó lo de Anita y Alejandrito y otras menudencias.
¡A ver si el ex presidente se atreve hacer “la peineta” al preso de Soto! Aznar, hala, dale al dedo! ¿A qué no, valiente pistolero? ¡A qué no te atreves…!
Justo a su lado tiene a Pablo Crespo, el más intelectual y mejor amueblado de toda la trama. Crespo, que fue junto al fallecido José Cuiña el hombre del PP gallego en la etapa Fraga, es un personaje clave cuyo aguante tiene su aquel. Ustedes ya me entienden.

Zapa, el chico de al lado

Tiene suerte este Zapatero. Porque lo de “la peineta” le da oxígeno para seguir con sus cuentos chinos. El pobre está tan desnortado, tan abatido, tan superado, que confunde a los “mercados” con los especuladores.
Nadie cree ya en este siniestro personaje para los intereses comunes. En el exterior todo el mundo le toma a chacota. Y aquí, en su país, todo Cristo le sufrimos.
¿Hasta cuándo?
¡Rajoy que no te enteras! Y a Esperanza no le dejan…

Graciano Palomo es periodista, analista político y editor de Ibercampus.es